lunes, 2 de mayo de 2011

Energía nuclear, una opción limpia pero con riesgos.


San Juan.- Sin dudas es el debate que se viene a nivel mundial. FUNDELEC realizó un informe donde da su visión sobre este tipo de energía. Conscientes de que los combustibles fósiles se agotan, la energía nuclear es una opción, sin embargo representa un alto grado de peligrosidad. En este sentido lo que se viene será vital para entender el mundo de las energías limpias.


E
l accidente de Fukushima luego del Tsunami en Japón abrió una puerta nueva para el debate en lo que es la utilización de la energía nuclear como energía limpia. Sin dudas la memoria lleva a 1986 y el problema que se generó en el reactor nuclear de Chernobyl en Ucrania y con ello se crispan los pelos y la observación puede tomar tintes cinematográficos si se piensa en el fin de la historia o un reventón nuclear global que nos deje sin mundo.
Temor, miedo, inseguridad y aunque muy limpia, la energía nuclear es el tema de conversación por estos días. En su ultima visita a la provincia, el Secretario de Energía de la Nación, Daniel Cameron dijo que ATUCHA comenzará a operar en 2013. De todos modos dejó entrever que se tendrían que ajustar los estándares de control a la hora de la utilización en la Argentina.
Uno de los datos principales que se tiene que destacar es los rindes de este tipo de energía y su competencia con otros sistemas que son hasta mas onerosos.
De acuerdo a un informe de la Fundación para el Desarrollo Eléctrico, el pasado 14 de abril, el Organismo Internacional de Energía Atómico (OIEA) declaró su compromiso de dedicar una reunión para analizar lo ocurrido en el accidente de Japón. “El objetivo de esta reunión –oficializó el OIEA- es mejorar la seguridad mediante el análisis y el intercambio de las enseñanzas extraídas y las medidas adoptadas (por los países integrantes) en respuesta a los acontecimientos de Fukushima, así como examinar la eficacia y, de ser necesario, la idoneidad de las disposiciones de la Convención sobre Seguridad Nuclear.
Sin dudas este tema en el mundo también tuvo su eco. La premier Alemana Angela Merkkel también tuvo que postergar el plan nuclear de su país y con ello se siguió con el apagado de algunas centrales nucleares que están en el viejo Continente. La realidad es diferente en países como Francia que tienen más del 90 por ciento en generación nuclear.
La realidad es que el mundo en estos tiempos mira con mucho cuidado cual será el destino de la generación eléctrica y por ende los especialistas dan sus visiones sobre que es que se tendría que adaptar. Parques eólicos, fotovoltaicos, energía geotermal, son algunas de las alternativas que se adoptan pero aún siguen siendo onerosas. Por ello cuando se habla de la utilización de otros tipos de energía, la nuclear es una de las alternativas por el bajo costo que representa.
De todos modos las proyecciones indican que en el futuro la energía tendrá que ser nuclear en el 100% puesto que los combustibles fósiles en algún momento se acabarán. Aún con el crecimiento de las energías alternativas la proyecciones indican que no llegarían a más de un 40 por ciento del total. Por esto lo que se viene es trabajar en dar mas certezas y seguridad en el uso de energía nuclear.

Fukushima y Chernobyl, dos casos paradigmáticos

A pesar de tener la misma evaluación en la escala de INES (que magnífica el nivel de riesgo dependiendo de la liberación de gases tóxicos al medio ambiente y la cantidad de muertes directas), Chernobyl y Fukushima representan dos casos diametralmente opuestos.
La Central eléctrica nuclear memorial V. I. Lenin, que se encuentra en Ucrania, a 18 km de la ciudad de Chernobyl y a 110 km de la capital de Ucrania, Kiev, tenía, al momento del incidente, cuatro reactores. Cada uno, contaba con una capacidad instalada de 1.000 MW. En total, el complejo sumaba 4.000 MW. No obstante, en el diseño original del complejo nuclear estaba previsto la instalación de seis reactores, pero el accidente de 1986, consifukushima-plant-1derado el más grande de la historia, paralizó el ensamble y puesta en marcha de los últimos dos reactores. De hecho, en el año 2000 la planta fue cerrada definitivamente tras los reclamos internacionales.
En tanto, el 11 de marzo de este año, Japón sufrió, primero, un terremoto y, luego, el impacto de un tsunami. A diferencia de lo que se dijo en primera instancia, todas las centrales nucleares de Japón resistieron el advenimiento del sismo y su única consecuencia fue que detuvieron su producción. El problema de Fukushima fue el tsunami que arrasó con las bombas eléctricas que abastecen al sistema de refrigeración, que se activa necesariamente ante cualquier detenimiento hasta tanto se llegue a la parada fría del reactor.
Las máquinas Diesel se activaron tras el terremoto pero estaban dispuestas a nivel del suelo, ya que la central estaba preparada para recibir un tsunami de hasta 6 metros. Sin embargo, la ola marina alcanzó más de 10 metros y destruyó las bombas que debían garantizar la energía al sistema de refrigeración.
Sin el enfriamiento necesario, los núcleos volvieron a activarse y empezó el recalentamiento, que llevó a la explosión de los tres reactores que estaban operativos al momento del sismo, el 1, el 2 y el 3, y el incendio en el edificio del cuarto.
Sin embargo, los daños del accidente de Fukushima, a poco más de un mes de ocurrido, son mucho menores a los producidos por el incidente de Chernobyl, principalmente porque todos los reactores contaban con edificios de contención que impidieron el contacto del núcleo con el exterior.
En comparación con aquel, aun no se han reportado muertes directas por el hecho (Chernobyl tuvo 33) y los niveles de contaminación radioactiva son bajos (entre los cuatro reactores involucrados, un 10% respecto de Chernobyl), aunque mayores a los normales, siguen por debajo de los 250 mSv admitidos a nivel internacional (Chernobyl contaminó a más de 50.000 personas, 25.000 por encima de los 250 mSv, Fukushima, por su parte, afectó a poco más de veinte, aunque todos por debajo de los 250 mSv).
Sin embargo, a principios de abril, la autoridad reguladora Japonesa elevó provisoriamente la clasificación del accidente de Fukushima Dai-ichi al nivel 7 porque decidió combinar los incidentes de los cuatro reactores y ha considerado a todo el conjunto como un solo evento.


Las centrales nucleares de Argentina

Argentina tiene en su territorio, dos plantas nucleares, la Central Nuclear Atucha y la Central Nuclear Embalse. Ambas tienen, al día de hoy, un reactor cada una, aunque en Atucha se pondrá en servicio un segundo reactor a fines de 2011.
Atucha inició su operación en 1974 y Embalse, en 1983. La primera tiene una potencia instalada efectiva de 357 MW, mientras que la central cordobesa cuenta con 658 MW.
A diferencia de Chernobyl y al igual que Fukushima, Atucha y Embalse tienen a sus reactores dentro de un edificio de contención. Sin embargo, por su estructura esférica y sus mayores dimensiones, los edificios de contención locales son más efectivos que los de Fukushima.
No obstante, al igual que la Central japonesa, Argentina no tiene una estructura de contención tan eficiente para las piletas en donde se sumergen y se almacenan las varas con el combustible nuclear utilizado y que porta contaminación radioactiva. Razón por la cual, distintos ambientalistas reclaman por una adecuación edilicia para incrementar la seguridad de estos lugares de almacenamiento de material radioactivo.
A fines de 2011, el Gobierno Nacional tiene previsto la entrada en servicio de un tercer reactor, ubicado dentro del complejo de Atucha, un segundo reactor llamado Atucha II que tendrá unos 750 MW de potencia.
Esta nueva máquina permitiría incrementar la participación nuclINFOGRAFIA_ENERGIA_NUCLEAR_2011_-_VICTOR_GARCIA_-_2ear en la matriz eléctrica argentina que, en 2010, aportó un 5,8% del total del consumo.
Además, hasta antes del accidente de Fukushima, estaba en los planes avanzar sobre un cuarto reactor, con posibilidades de que fuera una tercera máquina para Atucha. Sin embargo, el temor que se reinstaló tras lo ocurrido en Japón podría desviar esas inversiones hacia otros proyectos alternativos, como las plantas eléctricas de fuentes renovables.

El fantasma del accidente nuclear
Para la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN), entidad que regula los procesos nucleares del país, es “casi imposible que suceda en Argentina un accidente como el de Fukushima. Las condiciones sísmicas y la tecnología utilizada en el país son más seguras, garantizan. Las centrales nucleares de Argentina, utilizan el uranio natural levemente enriquecido (0,85%) y agua pesada. Otras centrales del mundo usan agua natural y por ello deben aumentar la proporción de uranio 235, necesitan uranio enriquecido en un 3%. Pero el hecho de usar un menor porcentaje de concentración de U-235 hace que también sea menor la potencia térmica que alcanzan los reactores.
“Nuestros reactores cuentan con un circuito de moderación que permite disponer de un inventario mucho mayor de agua disponible al momento de refrigerar”, remarcaron desde la
ARN tras el accidente nuclear de Fukushima. Además, sostuvieron que “las centrales nucleares argentinas por ser de uranio natural (y no enriquecido al 3% como en Japón) tienen una potencia específica menor, lo que nos permite siempre trabajar con escenarios de evolución más lenta disponiendo de más tiempo para tomar contramedidas frente a un accidente”.


Fuente: DiarioElZonda.com.ar

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