lunes, 30 de abril de 2018

El 95% de la población mundial respira un aire 'peligroso' para la salud

En la ciudad de Ho Chi Minh, Vietnam, viven más de 8 millones de personas y la mayoría circula en moto. 
El 95% de la población mundial respira un aire 'peligroso' para la salud
MEDIO AMBIENTELa contaminación interior y exterior contribuye a 6,5 millones de muertes prematuras al año

Las emisiones de CO2 ligadas al carbón se disparan un 30%

Reducir el CO2 podría salvar a 153 millones de personas

El 95% de la población mundial respira un aire 'peligroso' y por encima de los límites recomendables de contaminación, según el informe State of Global Air del Health Effects Institute (HEI). Las ciudades, donde se congregan más de la mitad de los casi 7.500 millones de habitantes del planeta, son el caldo de cultivo del que está considerado ya como el cuarto factor mortal, después de la alta presión sanguínea, la mala dieta y el tabaco.La contaminación interior y exterior, causadas principalmente por la quema de combustibles fósiles, contribuye a 6,5 millones de muertes prematuras al año, con una incidencia especial en las grandes megalópolis de India y China o en las zonas rurales de Africa donde el carbón y la leña siguen siendo la principal fuente energética en los hogares."La brecha entre las zonas más contaminadas y menos contaminadas del planeta se está agrandando año tras año", ha advertido Bob OKeefe, vicepresidente del HEI, con sede en Boston, que ha combinados datos obtenidos por satélite con mediciones a nivel de tierra en más de 150 países.

Crece la brecha ecológica
"En los países desarrollados existe la conciencia y la determinación de limpiar el aire para velar por salud de los ciudadanos", ha recalcado OKeefe. "Pero en los países en desarrollo, el control de la contaminación va por detrás del impulso al crecimiento económico".El 'bache' de la contaminación, comparable al de la riqueza, es casi el doble de lo que era a finales de los años noventa. Aunque las medidas emprendidas en los últimos años por China e India, donde se registran una de cada cuatro muertes prematuras por la mala calidad del aire, son razones para un relativo 'optimismo', según el informe del Health Effects Institute."China se está moviendo agresivamente para cortar la dependencia del carbón e imponer mayores controles de la calidad del aire en las ciudades", ha apuntado Bob OKeefe. "India ha dado también un paso adelante para combatir la contaminación interior, impulsando la electrificación con energías limpias y el gas licuado del petróleo como alternativa al carbón doméstico".

Enemigo invisible
Se estima que 2.600 millones de habitantes están expuestos a niveles de contaminación interior en los hogares superiores al máximo recomendable. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha puesto un especial énfasis en combatir este enemigo invisible que afecta a los países en desarrollo.Las emisiones del transporte, de la industria y de las centrales térmicas son por otra parte los principales responsables de la contaminación exterior. Mientras las ciudades occidentales han declarado la guerra al diésel y han levantado barreras al tráfico, en los países en desarrollo siguen circulando millones de vehículos de gasolina que superan todos los límites permitidos y sin ningún tipo de control.OKeefe ha destacado cómo en la última década ha ido aumentando sin embargo la presión sobre las autoridades locales, gracias a la campañas en redes sociales y a una mayor conciencia ciudadana sobre los efectos de la mala calidad del aire, que se ha convertido en el mayor riesgo ambiental para la salud humana y puede contribuir a la muerte por enfermedades respiratorias, por afecciones cardíacas y por infartos cerebrales.

Fuente: ElMundo.es

miércoles, 25 de abril de 2018

La vaca será el mamífero más grande sobre la Tierra dentro de 200 años

Un estudio sostiene que los grandes mamíferos terrestres han ido menguando por culpa del hombre a lo largo de los últimos 125.000 años

La caza, la destrucción de su hábitat, los conflictos con humanos y las guerras han propiciado su declive

Así se convirtió la ballena azul en el animal más grande del planeta

Hubo una época en la que todos los continentes habitados estaban poblados por grandes mamíferos terrestres: mamuts, rinocerontes lanudos, perezosos gigantes, felinos con dientes de sable... Poco a poco, estos animales fueron extinguiéndose y, en la actualidad, los pocos que quedan viven, en su mayoría, en África. Ese declive coincidió con la expansión del hombre. La dispersión de los homínidos fuera de África no sólo fue un acontecimiento clave para nuestra especie. Su salida de ese continente coincidió con una dramática reducción en el tamaño de los mamíferos, que fue, además global, es decir, se produjo en todos los continentes. Así lo asegura una investigación publicada en la revista Science que ha analizado la evolución en el tamaño de diversas especies de mamíferos terrestres -no se han incluido los marinos- desde hace 125.000 años, concluyendo que la acción del hombre ha sido la principal causa.
Y esa tendencia a mermar de tamaño, sostiene este estudio, continúa. Según sus predicciones, dentro de unos 200 años la vaca doméstica podría ser el mamífero terrestre de mayor tamaño que quede en la Tierra. "Sobrevivirán pocos animales de su tamaño. La mayor parte de los mamíferos serán mucho más pequeños", asegura Felisa Smith, investigadora de la Universidad de Nuevo México, en Albuquerque (EEUU), y autora principal de este estudio. Si la vaca (Bos taurus) sobrevive, añade, será en gran medida porque ha sido domesticada. 

Megafauna acorralada
Qué causó la extinción de la megafauna y la progresiva pérdida de tamaño de los mamíferos terrestres sigue siendo objeto de debate en la comunidad científica. El papel que jugaron y juegan los humanos en su desaparición es el aspecto más controvertido. Según señala Jan van der Made, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), sin vinculación con este estudio, "la discusión se centra en si la extinción de grandes mamíferos se ha debido, sobre todo, a los cambios climáticos o a la acción del hombre".
Según la investigación de Science, no sólo los Homo sapiens, sino también otros homínidos, como los neandertales o los denisovanos, contribuyeron decisivamente a la pérdida de grandes mamíferos terrestres. "A lo largo de buena parte de esos 125.000 años, la extinción se ha debido probablemente a la explotación de los grandes mamíferos por parte de los humanos. Hoy en día, por supuesto, son otros los factores que han propiciado que estén en riesgo, como la alteración de su hábitat, los conflictos con humanos e incluso las guerras", enumera Smith a través de un correo electrónico.

Adaptación a los cambios climáticos
Según relata la investigadora, un aspecto importante que examinaron en este trabajo es cómo los mamíferos han respondido a los cambios en el clima a lo largo de los últimos 65 millones de años: "Investigamos la influencia potencial del tamaño del cuerpo y la dieta, concluyendo que ninguno de esos factores estaban relacionados con la extinción durante el Cenozoico. Es decir, ser grande o pequeño no suponía tener un mayor riesgo para extinguirse en épocas de más frío o más calor", señala la autora, que asegura que sólo vieron una relación entre la extinción y el tamaño del cuerpo cuando los homínidos entraban en escena. A Jan van der Made no le sorprende que la vaca pueda llegar convertirse en el mamífero más grande dentro de un par de siglos: "Es muy duro, pero es posible que tengan razón. El elefante africano y los rinocerontes están muy amenazados. El elefante indio y los hipopótamos no están tan mal pero podrían extinguirse, al igual que los búfalos, los camellos, las jirafas y los osos, que son los otros grandes mamíferos terrestres que viven en la actualidad", explica en conversación telefónica. "Si una especie tiene interés económico, como la vaca, tiene más posibilidad de sobrevivir", añade este investigador especializado en grandes mamíferos.
Según recuerda Van der Made, en Europa tenemos especies como el ciervo, el gamo, el toro salvaje o el lobo que han ido haciéndose más pequeñas durante los últimos 20.000 años: "En el Pleistoceno tardío, el periodo de estudio, eran mucho más grandes". Asimismo, cita algunos ejemplos de animales que se adaptaron bien a los cambios en el clima. El elefante Palaeoloxodon antiquus vivía en ambientes cálidos, es decir en el centro de Europa, durante los periodos interglaciales, mientras que durante los glaciales se refugiaba en el territorio que hoy es España; o Mammuthus primigenius, el famoso mamut lanudo adaptado al frío que, durante los glaciales vivía en centroeuropa y hasta en España, y durante los interglaciales se refugiaba en el norte de Siberia.En la actualidad, el mamífero más grande es la ballena azul (que puede alcanzar los 27 metros) pero en este trabajo no se ha estudiado la evolución de los mamíferos marinos, sólo los terrestres con la excepción de los murciélagos, según aclara Smith. Tampoco han estudiado las extinciones en las islas, que es un aspecto que Van der Made echa en falta pues "es precisamente en las islas donde las extinciones de mamíferos han sido mucho más fuertes, como se ha comprobado en lugares como Creta, Sicilia o las Baleares".
Asimismo, el científico neerlandés destaca que "normalmente se dan más casos de extinciones en las altitudes altas que en el ecuador, y también en ambientes de bosque hay menos desaparición de especies que en la estepa y la tundra".

"Para mí, lo más llamativo es cómo un planeta es capaz de sobrevivir durante millones de años a cambios en el clima y a catástrofes naturales; y cuando el ser humano se dispersa y empieza a ser abundante, las grandes especies animales se ven afectadas", apunta por su parte Manuel Salesa, investigador del departamento de Paleobiología del MNCN. "En lugar de asumir su rol de especie inteligente para proteger la biodiversidad, la está destruyendo", reflexiona en conversación telefónica. Y es que, aunque nuestros antepasados cazaban para comer y no tenían conciencia sobre el daño que hacían al capturar especies que se reproducían muy lentamente, ahora las especies se están viendo afectadas sobre todo por la destrucción del hábitat. No obstante, Jan van der Made opina que los datos aportados en este estudio no son suficientes para respaldar la conclusión de que los neandertales y los denisovanos ya provocaban extinciones: "Para demostrarlo, habría que ver lo que pasa cuándo aparecen los neandertales, y hace unos 240.000 años ya los había claramente. Debería aumentar el nivel de extinciones en este momento", argumenta. Por otro lado, se muestra cauto sobre las conclusiones porque aunque "los registros que hay en Europa son buenos, en Asia no hay muchos datos y no sabemos bien la edad de algunos yacimientos".

Fuente: ElMundo.es

miércoles, 18 de abril de 2018

El sistema circulatorio del planeta se debilita

Este mapa de temperaturas muestra el recorrido de la corriente del Golfo frente a la costa de EE UU. NOAA
Las corrientes marinas del Atlántico que afectan al clima mundial se han frenado en el último siglo.

El principal sistema de corrientes oceánicas se está frenando. Dos grupos diferentes de investigadores, usando métodos distintos, han comprobado que el mecanismo que transporta las cálidas aguas del Caribe hacia el norte y las frías polares al sur lleva décadas fallando. Aunque no coinciden en cuándo empezaron los problemas ni en la causa última de los fallos, sí lo hacen en sus posibles consecuencias y no son buenas. Estas masas de agua son el verdadero sistema circulatorio del planeta, repartiendo calor, nutrientes y gases.


Ni las mareas ni el viento son los principales animadores del mar. El influjo de las primeras no va más allá de la línea de costa y, por muy huracanado que sea el segundo, su soplo no se siente por debajo de los primeros 100 metros de profundidad. Lo que de verdad mueve el agua de mares y océanos en forma de corrientes es algo tan básico como que lo que pesa más se hunde y lo que pesa menos tiende a quedarse arriba, los gradientes de densidad.

En el océano Atlántico, la corriente del Golfo es una inmensa masa de aguas cálidas, es decir, menos densas y pesadas, que viajan hasta el norte desde el Caribe, perdiendo calor en el trasiego, lo que atempera el clima de Europa Occidental. Mientras, en sentido inverso, las aguas frías de mares como el de Labrador, el de Barents o el de Groenlandia aún se hacen más densas y pesadas con el aporte de la sal expulsada por el avance del hielo ártico. Se hunden formando la llamada masa de agua profunda del Atlántico Norte, que se desplaza hacia el sur. Aunque el sistema es más complejo, estos elementos son las arterias principales de la circulación meridional de retorno del Atlántico (AMOC, por sus siglas en inglés). Este es el motor que está fallando.
"La AMOC se ha debilitado en los últimos 150 años hasta niveles nunca registrados en más de un milenio", dice el climatólogo y colíder del grupo de predicción climática del Barcelona Supercomputing Center, Pablo Ortega, coautor de uno de los estudios. El flujo se habría reducido, según estiman, entre un 15% y un 20%. En términos absolutos, el caudal habría disminuido en unos tres millones de metros cúbicos por segundo. Para hacerse una idea, todos los ríos del mundo descargan unos 1,2 millones de metros cúbicos por segundo. "La disminución fue muy rápida y sigue bajando, aunque a un menor ritmo", añade Ortega, que participó en esta investigación cuando investigaba la AMOC en el departamento de meteorología de la Universidad de Reading (Reino Unido).

Los flujos de las corrientes oceánicas no empezaron a ser medidos de forma sistemática hasta este siglo, así que, para determinar su caudal en el pasado hay que recurrir a mediciones indirectas. En esta investigación, publicada en la revista Nature, los científicos analizaron el tamaño del grano de los sedimentos del lecho marino: cuanto más grande, más fuertes debieron ser las corrientes en ese momento para arrastrar los más finos. Otros datos indirectos fueron los registros de temperaturas del agua.
"Nuestro estudio ofrece el primer análisis exhaustivo del registro de sedimentos oceánicos, demostrando que este debilitamiento de la AMOC se inició poco después del fin de la Pequeña Edad de Hielo", dice en una nota la investigadora de la Institución Oceanográfica Woods Hole (EE UU) y coautora del trabajo, Delia Oppo. Esta mini glaciación se inició en el siglo XV y se mantuvo hasta el XIX. Lo que los investigadores creen que pasó entonces es que el calentamiento provocó el deshielo de grandes capas de la región ártica. Tanta agua dulce alteró el mecanismo de la AMOC haciendo de tapón: al diluir el agua del mar redujo su densidad, frenando su hundimiento, lo que debió de ralentizar la llegada de las aguas cálidas del sur.

El deshielo es también el posible mecanismo causal apuntado por otro grupo de científicos en su estudio propio sobre la evolución de la AMOC, publicado igualmente en Nature. Como el trabajo anterior, aquí han encontrado una reducción del flujo de este sistema de corrientes de un 15%. Para obtener sus resultados, usaron modelos climáticos y los registros disponibles de la temperatura de las aguas superficiales, de los que hay datos desde el siglo XIX, como indicador del trasiego del agua. Lo diferente es que este trabajo fija el inicio del debilitamiento en una fecha más reciente, en torno al 1950 y culpa al cambio climático, no al fin de la Pequeña Edad de Hielo, del trastorno del sistema.
"Con el calentamiento global, el aumento de las lluvias así como el deshielo del hielo del Ártico y la capa helada de Groenlandia diluyen las aguas del norte del Atlántico, reduciendo su salinidad. El agua menos salina es menos densa y, por tanto, menos pesada, lo que dificulta su hundimiento a las profundidades", explica el investigador del Instituto de Geociencias de la Universidad Complutense y el CSIC, Alexander Robinson, coautor de este segundo trabajo.

Culpabilidades al margen, las consecuencias de este frenazo pueden ser muchas y pocas buenas. La AMOC es parte central de la circulación global termohalina (del griego, calor y sal) que redistribuye el calor de las aguas del planeta. "Si nos situamos en el Atlántico Norte, y la AMOC se debilita, tendríamos, por un lado menos agua caliente que va hacia el norte, lo que supondría más frío en los países de Europa del norte", explica la investigadora del Instituto Francés para el Aprovechamiento del Mar (Ifremer), la española Patricia Zunino, no relacionada con estos dos estudios. Ese calor que no viaja hasta al norte se quedaría en la zona ecuatorial, aumentando aún más las temperaturas de esta zona, lo que podría elevar la frecuencia e intensidad de los huracanes.

Fuente: ElPais.com

viernes, 6 de abril de 2018

Una grieta kilométrica recuerda que África se está dividiendo en dos

La tierra se abrió hace unos días en el suroeste de Kenia (África). A lo largo de varios kilómetros, atravesando campos, agrietando carreteras y agujereando la reserva Masai Mara, la abertura ha alarmado a los lugareños y ha provocado cierto revuelo en algunos medios. Hay quienes dicen que el continente africano se está partiendo en dos. Es cierto, pero aún quedan unos cuantos millones de años para que eso ocurra.


La raja en la tierra es un recordatorio de que la Tierra es un planeta en movimiento. La superficie terrestre está agrietada como un viejo cuadro en varias placas tectónicas que, en su roce, desatan fenómenos como terremotos o erupciones volcánicas, levantan montañas y abren valles. Ese mismo movimiento hace que cada placa sea también inestable. En el caso de la región oriental de la placa africana, el encontronazo constante con las placas arábiga e india, que empujan desde el norte, está desgajando la porción este del continente africano. Su manifestación más visible es el Gran Valle del Rift, una amplia franja de terreno que va desde Mozambique, al sur, hasta el cuerno de África y más allá.
"Por debajo hay una falla en el terreno que está separando África en dos", dice el catedrático del departamento de geodinámica de la Universidad de Granada, Juan Ignacio Soto. Pero el tiempo de la separación es geológico, llevará millones de años. "Sabemos que pasará, pero no cuándo", añade. En cierta medida es el proceso inverso al que produce cordilleras como el Himalaya o los Andes. Mientras estas se elevan por el choque de dos placas que convergen, en este valle se están separando.

Estos procesos geológicos son lentos para la cronología humana. "A veces se separan unos milímetros y otras muchas la fractura se produce en el interior sin que la veamos", explica el catedrático. En otras, como esta vez, la raja es superficial y de metros de ancho. "Lo llamativo es la longitud de esta", añade. Aunque habría que confirmarlo, se apunta a que las lluvias habrían ensanchado la magnitud de la brecha.
No será la última vez que suceda. Bajo la tierra hay un proceso de división de la placa africana en dos nuevas, la nubia al oeste y la etíope al este. Es ese mismo proceso el que está detrás de algunas de las maravillas de esta parte de África. El Gran Valle del Rift está formado en realidad bajo varias fracturas de la corteza terrestre. Por encima se corresponden con el Rift Albertino el Rift de África Oriental.

El conjunto de valles sobre las fallas tiene una extensión de unos 5.000 kilómetros. A lo largo de las fracturas se encuentran los principales volcanes africanos. Los grandes lagos, desde el Victoria al Tanganica, pasando por el Turkana o el Natrón, se deben a la presencia de estas fallas. Y gracias a ellas también esta zona es la región con la mayor porción de biodiversidad que queda en el planeta. En algún momento, quizá dentro de 50 millones de años, habrá dos áfricas, pero aún no.


Fuente: ElPais.com

martes, 13 de marzo de 2018

2015, 2016 y 2017 han sido los años más calurosos desde que hay registros

Diferencia entre la temperatura de 2017 y la media del periodo 1981-2010. OMM
La temperatura media el año pasado fue 1,1 grados superior a la de la época preindustrial
La Organización Meteorológica Mundial ha confirmado hoy que 2017 ha sido uno de los tres años más calurosos —junto a 2016 y 2015— desde que comenzaron los registros en 1880. El análisis de la institución muestra que la temperatura media en la superficie del planeta el año pasado fue 1,1 grados centígrados superior a la del periodo 1880-1900, considerado "preindustrial". El año 2016 mantiene el título de más cálido, con 1,2 grados por encima de esa referencia preindustrial.


“La tendencia a largo plazo de la temperatura es mucho más importante que la clasificación de los años individuales. Y esa tendencia es ascendente”, ha subrayado en un comunicado el finlandés Petteri Taalas, secretario general de la Organización Meteorológica Mundial. “17 de los 18 años más cálidos han sido registrados durante este siglo, y el grado de calentamiento en los últimos tres años ha sido excepcional. El calentamiento del Ártico ha sido especialmente pronunciado y esto tendrá repercusiones profundas y duraderas en el nivel del mar y en los patrones climáticos en otras partes del mundo”, ha alertado Taalas. Su institución ya advirtió en diciembre de que las temperaturas en el Ártico aumentan al doble del ritmo que la temperatura mundial.
La organización recuerda que 2016 fue especialmente cálido porque se sumó el efecto de El Niño, un fenómeno cíclico natural relacionado con un aumento de las temperaturas en la parte oriental del Pacífico tropical. 2017 ha sido el año más caluroso sin El Niño. El año pasado, incluso, vivió el fenómeno contrario, La Niña, que enfría los termómetros. Pese a todo, 2017 empata con 2015 como año más cálido, tras el excepcional 2016.
“Las temperaturas solo cuentan una pequeña parte de la historia. El calentamiento en 2017 estuvo acompañado por un tiempo extremo en muchos países del mundo. Estados Unidos ha vivido su año más costoso en términos meteorológicos y de desastres climáticos, mientras que otros países han visto su desarrollo ralentizado o revertido por ciclones tropicales, inundaciones y sequías”, destaca Taalas.

"Los resultados globales enlazan con lo que estamos observando en España. Aquí, 2017 ha sido el año más cálido desde que comenzó la serie en 1965", explica Rubén del Campo, de la Agencia Estatal de Meteorología. La temperatura media mundial en 2017 fue 0,46 grados superior al promedio del periodo 1981-2010. En España, ese aumento se ha "disparado" hasta 1,1 grados, según advierte Del Campo.

El análisis de la Organización Meteorológica Mundial combina los datos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE UU, del Instituto Goddard de Investigaciones Espaciales de la NASA, del Centro Hadley de la Oficina Meteorológica de Reino Unido, del Servicio Meteorológico de Japón y del programa Copernicus del Centro Europeo de Predicción Meteorológica a Medio Plazo.

Fuente: ElPais.com

sábado, 10 de marzo de 2018

El árbol geneaológico de toda la Humanidad

Esta imagen corresponde con la representación del 0,5% del árbol genealógico generado por los autores. COLUMBIA UNIVERSITY
Año 2018. El planeta ha alcanzado los 7.457 millones de habitantes. Son datos del censo mundial proporcionado por Estados Unidos. Los avances tecnológicos nos permiten la comunicación con casi cualquier persona que deseemos y el transporte nos lleva a lugares remotos en pocas horas. Cuesta recordar que, no hace tanto, necesitábamos semanas para recibir una carta y meses para llegar a países lejanos. Eran momentos en los que conocer a una persona y casarse era algo que ocurría en nuestro entorno. Con el tiempo, la humanidad se ha dispersado y con ello nuestras relaciones. Esto es lo que ha medido un grupo de investigadores que, tras analizar el parentesco de 86 millones de personas, ha creado el mayor árbol genealógico construido hasta la fecha. En él hay 13 millones de individuos conectados a lo largo de 11 generaciones y agrupados en 5,3 millones de familias distintas. Se trata de un análisis histórico mundial que va de 1840 al año 2000 y que recoge datos de perfiles públicos que provienen de Europa y América del Norte. La información incluye cuándo y dónde nació y murió cada persona.El estudio, publicado en la revista Science, lo ha dirigido el informático Yaniv Erlich, investigador de la Universidad de Columbia y responsable científico de la compañía de análisis genéticos MyHeritage, de la se ha obtenido gran parte de la colección de datos con los que se ha generado el árbol de la vida más grande del mundo.

Migraciones y casamientos
Las enormes bases de datos públicas permiten conocer parte de nuestra historia. En ellas se puede observar la reducción de la mortalidad infantil en el siglo XX o las altas tasas de mortalidad en edad militar durante las grandes guerras. Pero si hay algo novedoso que aporta este inmenso árbol de la vida de Yaniv Erlich es la posibilidad de ver con exactitud cómo han variado las relaciones humanas, un dato que se obtiene de analizar la migración y los casamientos.En las sociedades occidentales de los últimos 300 años, la mujer ha migrado más que el hombre, aunque ha recorrido distancias más cortas. Además, en estos desplazamientos las madres se han alejado menos de sus hijos de lo que lo han hecho los padres, que tienen, por otro lado, menos reparo en cambiar de país.
El lugar dónde encontrar una pareja ha cambiado a lo largo de los siglos. En Estados Unidos, antes de 1750, los habitantes encontraban un cónyuge en un radio de 10 kilómetros del lugar donde nacieron y lo más común era la elección de un primo cuarto. A partir de 1800 esta distancia se duplicó y llegó a los 19 kilómetros en 1850. En esta época, el ferrocarril produjo cambios rápidos en el transporte. La gente viajó más que nunca para encontrar un compañero, pero las parejas siguieron formándose entre parientes. Esto va en contra de lo que se creía hasta entonces: que la consanguinidad se redujo a medida que la población humana se dispersaba.

El rechazo al matrimonio entre parientes
Con la segunda Revolución Industrial, ya en 1870, el radio de distancia al que se formaron los matrimonios siguió en aumento y alcanzó los 100 kilómetros en 1950. Sin embargo, el parentesco del primo cuarto de 1850 ha pasado a ser, en la actualidad un primo séptimo.Los autores sugieren que el rechazo de la sociedad a casarse con parientes cercanos jugó un papel importante evitando la consanguinidad. Aunque los avances en el transporte durante el siglo XIX conectaron distintas poblaciones y permitieron recorrer largas distancias, no fue ésta la causa de que se redujera la relación genética, sino que fue un cambio cultural en occidente lo que evitó los casamientos entre familiares. El estudio no analiza, sin embargo, si existe también una tendencia a descartar los matrimonios concertados en los países de origen, como ocurre en ciertas culturas.
En occidente, una vez superada la tradición de enlaces en el seno de una misma familia, cabe preguntarse si la última revolución tecnológica, con la aparición de las computadoras e internet en el siglo XX y lo que llaman la revolución digital que llega hasta nosotros en pleno siglo XXI, podría contribuir a aumentar la variación genética. Hoy en día que muchas parejas conectan y se conocen por internet, sería plausible pensar que las personas viajan con mayor frecuencia fuera de sus países de origen para casarse. "En efecto", ha afirmado a EL MUNDO Yaniv Erlich. "Durante la segunda revolución industrial, el desarrollo del sistema de vías ferroviarias se correlaciona con un aumento de la migración y de los matrimonios. Otros cambios tecnológicos también pueden inducir a una mayor migración y recorrer una mayor distancia para el casamiento".

Toda la humanidad está conectada
En 1930, el escritor húngaro Frigyes Karinthy introdujo la llamada teoría de los 6 grados de separación entre las personas. Esta hipótesis propone que cualquier persona está conectada a otra a través de una cadena de cinco intermediarios que se conocen. Es decir, entre dos personas cualesquiera de este planeta sólo hay una separación de seis grados o conectores. ¿Puede el árbol genealógico de Erlich medir nuestra separación máxima?Erlich ha recordado que en 2004 un grupo de científicos del MIT de Massachusetts ya calcularon el ancestro común de todos los seres humanos vivos. "El estudio sugiere que si nos remontamos 75 generaciones, toda la humanidad está conectada a un mismo árbol genealógico y que se necesitan, como máximo, el doble (150 pasos) para conectar dos personas en el mundo. Son muchos en comparación con los seis grados que se dan en las redes sociales. En las redes sociales, cada individuo puede conectarse a cientos de amigos. En genealogía, uno está conectado a dos padres", ha explicado Erlich.

Un árbol útil para la biomedicina
Los investigadores han utilizado este inmenso árbol genealógico para estudiar cómo se heredan ciertas características, como la longevidad, un aspecto genético del que no se tenían datos concluyentes hasta ahora y del que se pensaba que dependía de la interacción de varios genes. ¿Qué vivamos más tiempo depende de la competencia entre distintos genes? Para este análisis, Erlich y sus colegas han estudiado los datos de 3 millones de parientes nacidos entre 1600 y 1910 y que habían vivido más de 30 años. De ellos, sólo el 16% presenta una longevidad que pudiera explicarse por causas genéticas. Los genes que favorecen a alargar la vida sólo la aumentan en cinco años, una cifra pequeña si se compara con aspectos que tienen que ver con nuestros hábitos, como el tabaquismo, que la reducen en diez. Además, al llevar estos datos al gran árbol genealógico, los científicos han comprobado que los genes de la longevidad no interactúan entre ellos, algo contrario a lo que se creía hasta ahora. El estudio desmantela esta teoría ya que de llegar a interaccionar habrían encontrado una mayor correlación entre individuos estrechamente emparentados. Y, aunque sí existe una relación entre la longevidad y el grado de parentesco, se descarta que la interacción entre esos genes afecte a su herencia.La antropología, la investigación biomédica y la salud pública pueden ahora abordar distintas cuestiones con este nuevo método que estudia el parentesco a gran escala. El mismo Erlich ha avanzado a este medio que se propone seguir esta línea de investigación para entender otros aspectos. "Tenemos datos sobre tasas de fertilidad, que es otro rasgo difícil de analizar", ha destacado el científico.

Fuente: ElMundo.es

domingo, 7 de enero de 2018

China afianza su presencia en la Antártida con su primer vuelo comercial

Sus ciudadanos ya no tienen que recurrir a operadores extranjeros

El avión llegó al continente antártico el pasado fin de semana con 22 pasajeros a bordo y tras más de 20 horas de viaje

Es el segundo país que más turistas envía a la región (44.000 en 2016), sólo por detrás de EEUU

El primer vuelo comercial de China a la Antártida aterrizó con éxito este fin de semana con 22 pasajeros a bordo, algo que los medios del país aseguran que marcará una nueva era para el pujante mercado del turismo en el Polo Sur y que servirá a Pekín para elevar y afianzar su posición e influencia en esta estratégica región.El vuelo, operado por Deer Jet, partió el jueves de la ciudad de Hong Kong y llegó a Ciudad del Cabo (Sudáfrica) 15 horas más tarde. Tras repostar combustible, el avión despegó para otro viaje de cinco horas y media que aterrizó con éxito en un aeropuerto de la Antártida. Allí, tras descansar un buen rato, los pasajeros aún tuvieron que cubrir a bordo de una aeronave entre cinco y seis horas más hasta alcanzar el punto más meridional de la Tierra el sábado por la noche, según un comunicado emitido por la compañía.
Un ejecutivo de la firma calificó de "hito" lo sucedido, ya que libera a los ciudadanos chinos de tener que recurrir a los servicios de una agencia extranjera para poder llegar a este destino, la única posibilidad con la que contaban hasta la fecha. Aunque sin restar mérito a lo logrado, la BBC señaló que el tramo desde Ciudad del Cabo en adelante había sido organizado por el operador turístico White Desert, que ofrece desde Sudáfrica viajes al Polo Sur con regularidad, por lo que más bien se trataría de una cooperación entre un organizador de viajes chino y otro de los ya veteranos en el sector.Desplazarse hasta el séptimo continente en avión es la excepción más que la norma. De hecho, la gran mayoría de los turistas acuden en barco, generalmente desde el puerto argentino de Ushuaia. Otra de las opciones más habituales es partir desde Nueva Zelanda, una ruta que suelen escoger las personas interesadas en un itinerario más histórico en el que se siguen los pasos de los famosos exploradores del pasado. La duración de todos ellos varía -desde unos pocos días a varias semanas, generalmente entre los meses de diciembre a febrero-, así como su precio, costando la opción más barata unos 4.200 euros.De acuerdo con la Asociación Internacional de Operadores Turísticos de la Antártida (IAATO, por sus siglas en inglés), una organización de compañías turísticas que operan en este territorio bajo una autorregulación muy exigente, China fue la segunda fuente de turistas más grande para la Antártida en 2016 (la primera es Estados Unidos). El gigante asiático aportó un 12% del total de los 44.000 visitantes que acudieron a este lugar, una cifra que se espera que crezca rápidamente en el futuro.Impacto ecológico del aumento de turistas
La cuestión del turismo y su impacto en un ecosistema tan delicado como este siguen de plena actualidad, más aun teniendo en cuenta la tendencia alcista en el número de visitas que se está registrando. Un estudio publicado hace unos años por los doctores universitarios Javier Benayas y Martí Boada reconocía que el mayor peligro del turismo antártico "no es tanto el impacto físico y/o ecológico", sino el continuo incremento del transporte de turistas y el número de barcos y aviones que se desplazan al continente, "lo que implica un mayor riesgo de accidentes con alta probabilidad de posibles vertidos contaminantes" en un entorno bastante impredecible.Aunque sin menospreciar los peligros, otros ponen el foco en los beneficios que esta actividad acarrea, como el aumento de la conciencia sobre el cambio climático entre los visitantes y la generación de unos ingresos que sirven para financiar expediciones científicas. "Todavía hay espacio para más turistas", aseguró Amanda Lynnes, de la IAATO, al canal británico. "Pero la supervisión continua es absolutamente clave", añadió.Entre sus normas se encuentran la limitación del acceso a buques con más de 500 pasajeros a bordo, que solo 100 de ellos puedan estar en tierra en un momento determinado o incluso la distancia máxima a la que un turista se puede acercar a un pingüino.
El reciente éxito de Pekín también goza de una gran carga simbólica para un país que cada vez busca mayor protagonismo en esta zona. "El vuelo comercial demuestra una vez más que China está cambiando gradualmente de ser un país grande que realiza actividades en la región a ser uno fuerte", dijo Dong Yue, investigador del Instituto de Investigación Polar de la Universidad Oceánica de China, al diario oficialista Global Times. "Sin embargo, la protección viene antes que la utilización. Tenemos que asumir nuestra obligación de proteger los recursos naturales de la Antártida como país consultivo del Tratado Antártico", subrayó en referencia al texto aprobado en 1959.Desde 2013, China ha identificado las regiones polares como una de las nuevas fronteras estratégicas del país, lo que se traduce en una fuerte voluntad política en formar parte del cómo se gobernarán estos territorios en el futuro. Para ello, el reciente Congreso del Partido Comunista estableció en su nuevo plan quinquenal que el Gobierno invertirá grandes cantidades de dinero en proyectos de exploración de los dos polos. "Con el tiempo, las ambiciones chinas contemplan poder presentar su propia propuesta para influir en cómo se gobernarán las dos regiones polares", afirmó Nengye Liu, de la Universidad de Adelaida.

Fuente: ElMundo.es

Una cuarta parte de la Tierra será muy seca si la temperatura aumenta dos grados.

Respecto a la temperatura global que había antes de la era industrial

Un estudio recrea cómo será la Tierra si la temperatura global aumenta 2ºC o 1,5ºC respecto a la era industrial

La España verde se seca

La sequía y los grandes incendios forestales han hecho que 2017 pase a la historia como uno de los peores años para la naturaleza en España y Portugal, pero también en regiones lejanas como California (EEUU). A la falta de lluvias en otoño -ha sido el más seco de este siglo- se han sumado unas temperaturas inusualmente altas. Y es que, si en 2016 sorprendió la ola de calor que hizo en septiembre, el buen tiempo del que disfrutamos en octubre de 2017 en buena parte de España era más propio de meses primaverales como mayo o junio. Pero lejos de ser extraordinarios, parece que estos cambios en las estaciones podrían convertirse en habituales si la temperatura global sigue aumentando. Al menos así lo cree un equipo internacional de investigadores que han calculado cómo será el mundo en dos escenarios climáticos: con un aumento de dos grados respecto a la temperatura que había al inicio de la era industrial, o con un incremento de 1,5ºC, que es el objetivo marcado por la comunidad internacional en los acuerdos del clima. El camino para lograrlo, según los científicos del clima, pasa inevitablemente por reducir significativamente la emisión de gases de efecto invernadero.Los detalles de la investigación, realizada por científicos británicos y chinos, se publican esta semana en la revista Nature Climate Change. Según sus estimaciones, en ambos casos aumentaría la desertificación pero ese medio grado de diferencia, asegura el estudio, importa y mucho pues supondría "una reducción dramática" de la fracción de la superficie terrestre que experimente cambios importantes en comparación con lo que ocurriría si el incremento es de dos grados. En concreto, afirman que hasta un 25% de la superficie de nuestro planeta pasaría a ser "significativamente más seca" con dos grados más. 

Más sequías graves e incendios

Esto se traduciría en un aumento de las sequías graves y de los incendios forestales que a lo largo del siglo XX y en lo que llevamos de siglo XXI ya han ido aumentado en el Mediterráneo, en el sur de África y la costa este de Australia. "La aridez es una seria amenaza porque puede tener un impacto crítico en sectores como la agricultura, la calidad del agua y la biodiversidad", advierte en una nota de prensa Chang-Eui Park, científico de la Southern University of Science and Technology (SUSTech) en Shenzhen (China) y coautor de la investigación. Para estimar la aridez de un territorio se combina la información sobre las precipitaciones y la evaporación. Los investigadores estudiaron las proyecciones a partir de 27 modelos climáticos globales para identificar qué áreas del mundo cambiarán sustancialmente teniendo en cuenta las variaciones que están experimentando en la actualidad y simulando un aumento de 1,5º y 2ºC respectivamente.Así, concluyeron que las regiones que son semiáridas en la actualidad se convertirán en áridas. "Nuestra investigación predice que la aridez afectará a entre el 20 y el 30% de la superficie terrestre mundial cuando las temperaturas globales experimenten un aumento de dos grados. Pero si el calentamiento se limita a 1,5ºC, dos tercios de las regiones afectadas podrían evitar que esa aridez fuera significativa", señala Manoj Joshi, de la Escuela de Ciencias Ambientales de la Universidad de East Anglia (Reino Unido). España sería uno de los países más beneficiados si el aumento de temperaturas se limita a 1,5ºC, según señala Tim Osborn, de la Universidad de East Anglia. Junto a España, los demás países del sur de Europa, el sureste de Asia, el sur de África, Centroamérica y el sur de Australia serían los más favorecidos por un calentamiento limitado. Todas estas regiones vulnerables, destaca el artículo, acogen al 20% de la población mundial.

Fuente: ElMundo.es