lunes, 14 de agosto de 2017

Récord negativo: desde hoy, la Tierra vive "de prestado"

Todo lo que consumamos a partir de ahora y hasta fin de año, es más de lo que el planeta puede generar naturalmente.
En 1969 el mundo consumía al mismo ritmo que producía, una situación que año a año fue degradándose a causa de la sobreexplotación de la tierra y el mar y que provocó que en 2017 la capacidad que tiene el planeta de regenerarse de forma sostenible se acabe hoy.

Esto quiere decir que desde hoy y hasta el 31 de diciembre, consumiremos más allá de lo que la Tierra puede crear naturalmente, forzándola y llevándola más cerca de su destrucción.

Es la alerta que lanzó la ONG medioambiental Global Footprint Network, que cada año mide cómo el "presupuesto ecológico anual" de la Tierra se agota antes y determina el "Día de la sobrecapacidad del planeta", una jornada que cae en 2017 en el 2 de agosto, antes que cualquier otro jamás registrado.

Esta jornada se calcula comparando el consumo total anual de la humanidad (huella ecológica) con la capacidad de la Tierra de regenerar en un año los recursos naturales renovables (biocapacidad).

En 1969, el planeta vivía en armonía con el uso que las personas hacíamos de él. En 2007, cuando los científicos comenzaron a medir la huella ecológica de los humanos sobre la Tierra, la fecha en que los recursos comenzaban a consumirse "de prestado" había retrocedido hasta el 19 de diciembre, es decir durante 12 días consumíamos más de lo que el planeta podía dar.

Hasta que hoy en día son cinco meses. 150 jornadas en las que consumiremos más de lo que la Tierra puede producir para regenerarse en consonancia con su capacidad natural y, por lo tanto, de manera sostenible.

Al sobreexplotar el planeta, provocamos deforestación, sequía, escasez de agua, erosión del suelo, pérdida de biodiversidad e incremento del dióxido de carbono en la atmósfera.

¿Cómo sucede esto? Porque los humanos pescamos más de lo que deberíamos, cultivamos más de lo necesario, talamos demasiados bosques y emitimos más dióxido de carbono del que los árboles disponibles pueden absorber, advierte la organización.

De hecho, las emisiones de carbono representan el 60% de la huella ecológica de la humanidad. Si las emisiones se cortaran por la mitad, el "Día de la sobrecapacidad de la Tierra" se atrasaría 89 jornadas, es decir casi hasta noviembre.

Otra opción sería reducir a la mitad el despilfarro de comida, lo que provocaría, según la ONG, que el "Día de la sobrecapacidad de la Tierra" se retrasaría 11 jornadas, y si tuviéramos una dieta menos proteica, el "Día" se postergaría 31 jornadas. Un tercio de la comida producida en el mundo para consumo humano -1.300 millones de toneladas anuales- se malgasta, y representa un 9% de la huella ecológica mundial.

Otros ámbitos que determinan la huella ecológica son la manera en que construimos y gestionamos nuestras ciudades -transporte público, uso de sistemas de calefacción o aire acondicionado- y la cantidad de población.

Si una de cada dos familias tuviera un hijo menos de los que tiene actualmente, en 2050 habría mil millones de personas menos de las que se esperan, lo que retrasaría el "Día" 30 jornadas.

Como todas estas acciones no ocurrirán a corto plazo, por ahora seguimos consumiendo lo equivalente a la producción de 1,7 planetas, de acuerdo con la ONG.

Global Footprint Network también calculó la huella ecológica de algunos países desarrollados para identificar su impacto, entre ellos Australia, que consume 5,2 veces más que la capacidad de regenerarse de su territorio; Estados Unidos (5 veces); Suiza (3,1); España (2,4); China (2,1); o Brasil (1,8). Según la ONG, si lográsemos posponer anualmente 4,5 días la fecha de "sobrecapacidad de la Tierra", podríamos poder vivir y consumir de forma sostenible en 2050.

Fuente: EFE

Fuente: Clarin.com

viernes, 4 de agosto de 2017

El lugar más profundo del mundo.

La humanidad todavía no ha alcanzado el fondo de la Fosa de las Marianas, a casi 11.000 metros

Estas dos láminas pertenecen al libro Debajo de la tierra, debajo del agua, un espectacular viaje visual a los lugares más recónditos en el fondo de los océanos y en las profundidades de la tierra. Sus autores son los artistas gráficos polacos Aleksandra Mizielińska y Daniel Mizieliński, responsables del exitoso Atlas del mundo, un periplo por las maravillas del planeta que ha vendido tres millones de ejemplares. Ambos libros han sido editados por Maeva.


En Debajo de la tierra, debajo del agua, el lector descubrirá los secretos del mundo submarino, desde las insólitas criaturas que viven en los fondos abisales hasta el puñado de submarinos tripulados que ha logrado superar la barrera de los 7.000 metros de profundidad. El libro también lleva de la mano al lector en un paseo por el mundo subterráneo, hasta el núcleo caliente de la Tierra, pasando por los yacimientos de dinosaurios y la cueva más profunda del planeta. Materia publicará una selección de láminas de esta obra durante el verano.

jueves, 3 de agosto de 2017

En busca del continente perdido

La primera misión científica internacional para estudiar Zelandia, la gran tierra sumergida del Pacífico sur, está a punto de zarpar desde Australia; la contribución española brilla por su racanería

Cuando miras un mapamundi para hacerte una idea de las grandes masas de tierra firme del planeta, lo último que se te ocurre es fijarte en Nueva Zelanda y Nueva Caledonia, esas islas que según todas las apariencias pertenecen al gran continente australiano. Pero es probable que, a partir de ahora, tengamos todos que prestarles un nuevo tipo de atención, una que ni estudiamos en el colegio ni estamos habituados a practicar. Porque hoy sabemos que Nueva Zelanda y Nueva Caledonia no pertenecen a Australia, sino que son las montañas que emergen de un continente distinto hundido bajo el Pacífico sur, Zelandia, con una extensión de 10 Españas y un montón de misterios que ofrecer al escrutinio científico. La primera gran misión para investigarlo, de hecho, ya está lista para zarpar desde el puerto de Townsville, en la costa nororiental de Australia, como puedes leer en Materia.


Que Zelandia se acabe considerando o no un continente dependerá en parte de las evidencias que reúna esta misión científica del Programa Internacional de Descubrimiento Oceánico (IODP), basado en la perforación profunda de los fondos oceánicos y el análisis de sus estratos y sus microfósiles; pero también dependerá en parte de unas dificultosas cuestiones políticas y económicas, pues Nueva Zelanda aspira con ello a reclamar sus derechos sobre la (posible) plataforma continental y sus recursos minerales y biológicos.

En la era en que los dinosaurios se estaban haciendo con el resto del planeta (el Jurásico), Zelandia formaba un solo continente con Australia y la Antártida

Los científicos, sin embargo, ya tienen una idea aproximada de la historia de este continente sumergido y misterioso, insospechado y casi literario. En la era en que los dinosaurios se estaban haciendo con el resto del planeta (el Jurásico), Zelandia formaba un solo continente con Australia y la Antártida, y los dos primeros, todavía juntos, se desgajaron de la Antártida en el siguiente periodo, el Cretácico, cuando el resto de la tierra firme se vio dominado por los grandes dinosaurios de las películas (incluida la mal titulada Parque Jurásico), como el tiranosaurio y el velocirráptor. Para cuando Zelandia se separó de Australia, hace unos 60 millones de años, los dinosaurios ya habían sido barridos del mapa por el impacto de un gigantesco asteroide y otros cataclismos. Y Zelandia fue un continente convencional durante decenas de millones de años, hasta que se sumergió casi por completo hace 23 millones de años. Solo sus más altas montañas se mantuvieron emergidas, y constituyen hoy Nueva Zelanda y Nueva Caledonia. La misión del IODP añadirá a esta historia de trazo grueso una exquisita precisión científica, y aportará datos que abrirán nuevos campos a la investigación geológica y evolutiva.

Fuente: ElPais.com

lunes, 31 de julio de 2017

Arranca la expedición al continente sumergido de Zelandia

Científicos de varios países perforararán el fondo marino para intentar reconstruir la historia de esta masa de tierra separada de la Antártida hace millones de años

Un equipo internacional de científicos está a punto de zarpar hacia Zelandia, el continente sumergido que fue descrito a principios de este año y del que se ignora casi todo.


Zelandia sería el octavo continente de la Tierra. Con un tamaño de unos cinco millones de kilómetros cuadrados, abarca una extensión unas 10 veces mayor que España. El 94% de todo su territorio está sumergido bajo el océano Pacífico y solo emergen sus partes más altas: Nueva Zelanda y Nueva Caledonia.
La próxima semana, una expedición internacional de 120 tripulantes partirá desde Townsville (Australia) hacia el territorio sumergido de Zelandia. Organizado por el Programa Internacional de Descubrimiento Oceánico (IODP), el proyecto de dos meses perforará el fondo marino a profundidades de entre 1.000 metros y 5.000 metros en seis puntos del continente. Un equipo de 30 científicos de 12 países analizará los sedimentos acumulados durante millones de años para intentar reconstruir la historia del continente.

"Esta es la primera expedición oceánica que analiza en detalle la historia de Zelandia y también la más grande que se ha realizado hasta el momento", explica a Materia Peter Blum, investigador de la Universidad A&M de Texas y jefe de la expedición.
El buque Resolution hará sondeos del fondo marino hasta profundidades de entre 300 metros y 800 metros. Los sedimentos, minerales y microfósiles en las muestras, así como sus características magnéticas y físicas, ayudarán a responder las preguntas sobre Zelandia.

Laia Alegret es la única científica española en la tripulación. Se encargará de analizar los microfósiles que se recuperen del fondo marino. "La evolución de Zelandia es bastante desconocida. Sabemos que en algún momento estuvo emergida y que después se hundió y con este proyecto queremos entender cuándo sucedió y conocer sus movimientos de deriva", explica la paleontóloga. Los organismos unicelulares son muy útiles para datar los sedimentos y saber si el terreno estaba emergido, era una playa o fondos abisales, explica la científica.

Hace unos 85 millones de años, Zelandia se desgajó de la Antártida y Australia. Desde entonces la separación entre ambos continentes y el choque con las placas oceánicas han estado alargando y acortando la distancia con Australia. "Es probable que todo el continente estuviese por encima del nivel del mar hace 50 millones de años y después se hundiese y es lo que vamos a comprobar", explica Jerry Dickens, investigador de la Universidad Rice (EE UU) y jefe científico de la misión.

La investigación también puede ayudar a explicar mejor el clima global. Los actuales modelos climáticos no funcionan bien para recrear el clima de la Tierra hace unos 50 millones de años. "Ese era un momento de calentamiento global como el actual, había cocodrilos y nenúfares hasta en el Ártico. Los modelos actuales muestran una anomalía justo en esta época y puede deberse a que hasta ahora no han incluido a Zelandia", explica Alegret, para la que esta será su primera expedición oceanográfica.
La existencia del continente sumergido se propuso en un estudio de 1995, gracias a los datos acumulados en décadas anteriores por barcos que buscaban petróleo y otros recursos. Su descubrimiento se enmarca en los esfuerzos de Nueva Zelanda por expandir su plataforma continental y reclamar derechos sobre los recursos que contiene.

En febrero de este año, científicos neozelandeses publicaron el primer estudio completo para defender la titularidad de Zelandia como continente en términos científicos. Sus principales argumentos son que tiene una gran extensión y que está separado de la vecina Australia. Además, está compuesto por corteza continental y rodeada por placa oceánica, como lo están el resto de continentes.
El problema es que no hay una definición exacta de continente —unos geólogos consideran que hay cinco, otros siete. La aceptación de Zelandia será cuestión de esperar y ver si la comunidad científica asume esta nueva adición en el mapamundi, que sería el primer continente sumergido.

Los investigadores del proyecto albergan pocas dudas de que Zelandia es un continente de pleno derecho. "Lo que le hace tan interesante es que cambia nuestra concepción de lo que es un continente y nos muestra que son entidades que cambian mucho con el tiempo", explica Dickens. Laia Alegret añade que Zelandia debe incluirse desde ya en los mapamundis, "si no, la gente pensará que Nueva Zelanda y Nueva Caledonia son parte de Australia cuando ahora sabemos que no es así", señala.

Fuente: ElPais.com

sábado, 29 de julio de 2017

Hallados restos de un continente perdido bajo el océano Índico

Científicos encuentran bajo la isla Mauricio la huella del supercontinente Gondwana y su ruptura

Bajo las aguas cristalinas de la isla Mauricio duermen desde hace millones de años los restos de un continente perdido, que nada tiene que ver con los ensueños de la Atlántida. Un grupo de científicos ha confirmado el hallazgo bajo el océano Índico de rastros de la desintegración del supercontinente Gondwana, hace 200 millones de años, para dibujar la actual faz de la Tierra. El descubrimiento se produjo a partir de que sobre la superficie de Mauricio, una isla volcánica joven -de apenas nueve millones de años de edad-, había rocas (zircono) que databan de hace 3.000 millones de años. Y eso no era normal.
Los restos hallados ahora bajo el océano Índico (y sobre Mauricio) son un pedazo de corteza que fue posteriormente cubierto por lava joven durante las erupciones volcánicas en la isla. Los investigadores están convencidos de que se trata de una pequeña pieza del continente antiguo, que se rompió desde la isla de Madagascar, cuando África, la India, Australia y la Antártida se separaron y formaron el océano Índico, según una investigación que se ha publicado en Nature Communications.

El geólogo Lewis Ashwal, de la Universidad de Wits, autor principal de la investigación, y sus colegas Michael Wiedenbeck, del Centro Alemán de Investigación para las Geociencias (GFZ), y Trond Torsvik de la Universidad de Oslo, han descubierto que un mineral, el zircono, se encuentra en rocas arrojadas por lava durante las erupciones volcánicas. Los restos de este mineral eran demasiado antiguos para pertenecer a la isla de Mauricio.

"La Tierra está formada por dos partes: los continentes, que son viejos y los océanos, que son jóvenes". En los continentes se encuentran rocas de más de 4.000 millones de años, pero no hay nada parecido en los océanos, Es donde se forman nuevas rocas ", explica Ashwal. "Mauricio es una isla, y no hay roca de más de nueve millones de años en la isla, sin embargo, al estudiar las rocas de la isla, hemos encontrado zircones que son tan viejos como 3.000 millones de años".

Los zircones son minerales que se producen principalmente en granitos de los continentes. Contienen trazas de uranio, torio y plomo, y debido al hecho de que sobreviven muy bien al proceso geológico, contienen un rico registro de procesos geológicos y pueden fecharse con gran precisión.
"El hecho de que hayamos encontrado zircones de esta edad demuestra que en Mauricio existen materiales de la corteza terrestre mucho más antiguos, que solo pudieron originarse en un continente", dice Ashwal.

Esta no es la primera vez que zircones de miles de millones de años se han encontrado en la isla. Un estudio hecho en 2013 ha encontrado rastros del mineral en la arena de la playa. Sin embargo, este estudio recibió algunas críticas, incluyendo que el mineral podría haber sido soplado por el viento, o llevado en los neumáticos del vehículo o los zapatos de los científicos.

"El hecho de que encontramos los zircones antiguos en la roca (traquita de 6 millones de años), corrobora el estudio anterior y refuta cualquier sugerencia de zircones aerotransportados o transportados por las olas para explicar los resultados anteriores", agregó Ashwal. Este sugiere que hay muchas piezas de varios tamaños del "continente desconocido", colectivamente llamado Mauritia, extendido bajo el océano Índico, restos de la desintegración de Gondwana.

"De acuerdo con los nuevos resultados, esta ruptura no implicó una simple división del antiguo supercontinente de Gondwana, sino más bien una fragmentación compleja que tuvo lugar con fragmentos de corteza continental de tamaños variables dejados a la deriva dentro de la cuenca del océano Índico en evolución".

Gondwana era un súper continente que existía hace más de 200 millones de años y que contenía rocas de 3.600 millones de años, antes de dividirse en lo que hoy son los continentes de África, América del Sur, Antártida, India y Australia. La división se produjo debido al proceso geológico de la tectónica de placas. Este es el proceso donde la cuenca del océano está en movimiento continuo, y se mueve entre 2 cm y 11 cm por año. Los continentes montan sobre las placas que componen el fondo oceánico, lo que provoca el movimiento de los continentes.


Fuente: ElPais.com

viernes, 28 de julio de 2017

Los agujeros más espectaculares del planeta

Las manchas oscuras y redondas en el mar delatan la existencia de simas hiperprofundas

Esta lámina pertenece al libro Debajo de la tierra, debajo del agua, un espectacular viaje visual a los lugares más recónditos en el fondo de los océanos y en las profundidades de la tierra. Sus autores son los artistas gráficos polacos Aleksandra Mizielińska y Daniel Mizieliński, responsables del exitoso Atlas del mundo, un periplo por las maravillas del planeta que ha vendido tres millones de ejemplares. Ambos libros han sido editados por Maeva.


En Debajo de la tierra, debajo del agua, el lector descubrirá los secretos del mundo submarino, desde las insólitas criaturas que viven en los fondos abisales hasta el puñado de submarinos tripulados que ha logrado superar la barrera de los 7.000 metros de profundidad. El libro también lleva de la mano al lector en un paseo por el mundo subterráneo, hasta el núcleo caliente de la Tierra, pasando por los yacimientos de dinosaurios y la cueva más profunda del planeta. Materia publicará una selección de láminas de esta obra durante el verano.

Fuente: ElPais.com

lunes, 24 de julio de 2017

Aprovechamiento del Canal de Panamá


De los países latinoamericanos que utilizan el paso interoceánico, Chile ocupa el primer lugar con una ejemplar política de integración con Centroamérica.

  
A casi un año de la concreción de la mega obra del ensanche del Canal de Panamá, Chile se ha convertido en el mayor usuario entre los países latinoamericanos y el tercero a nivel mundial, después de Estados Unidos y China. Durante 2016 movilizó por este paso el 12,4% de la carga despachada de sus puertos. Para este logro, el país trasandino ha venido trabajando durante los últimos cinco años, a diferencia de los demás países de América del Sur, con un aumento de intercambio comercial con Panamá y demás países de la región, del orden del 13% en promedio, lo que es una cifra muy significativa. Tampoco descuidó el mercado global y aprovechó el paso para canalizar exportaciones a otros parte del mundo en busca de inclinar favorablemente su balanza comercial.

Junto a este gran desarrollo comercial, Chile también ha logrado convertirse en un referente entre los países centroamericanos en otros temas vinculados a la vida social y administrativa. En el caso específico de Panamá está haciendo un importante aporte a la administración de justicia, dentro del proceso de reforma procesal penal que ha encarado, y en asuntos domésticos como el sistema tarifario para el transporte público.

Manufactura, servicios y agroindustria son los ámbitos donde el intercambio ha ido creciendo con más fuerza haciendo de Panamá el principal destino de la incipiente inversión chilena en Centroamérica. Esto se ve reflejado en que actualmente en ese país ya están operando más de 20 firmas chilenas.

El Canal de Panamá es una vía de navegación interoceánica que mediante un sistema de esclusas posibilita el paso entre el Mar del Caribe y el Océano Pacífico. Es una de las obras de ingeniería del siglo inaugurada en 1914. Durante la mayor parte de su historia el Canal estuvo bajo la administración de EEUU, pero desde el 2000 pasó a manos panameñas iniciando su período de mayor crecimiento.

Aunque muchas veces se relaciona la actividad del Canal solamente con los grandes mercados internacionales, es preciso destacar que muchos países de América latina y el Caribe tienen una relación vital con este cauce. El comercio internacional de la Argentina, más allá de beneficiarse con este paso, no le ha dado hasta ahora una importancia de relevancia, lo que sí ha hecho Chile consolidando una posición de líder en Centroamérica y facilitando la llegada de sus productos hasta la costa este de EEUU y, en menor medida, hacia la Europa atlántica.

Fuente: DiarioDeCuyo.com.ar
imagen: http://logistics.gatech.pa

jueves, 20 de julio de 2017

El mapa de los países más vagos del mundo

Cuanto más azul, más pasos al día dados. Y, cuanto más rojo, menor actividad registrada por el móvil.
Un estudio investiga la actividad física de 111 países gracias a los pasos contados por los móviles
Los españoles dan 5.936 pasos al día de media. La cifra los coloca en el quinto lugar del mapa mundial de la actividad física, solo superados por chinos, japoneses, rusos y ucranianos. Entre los menos activos están los habitantes de los países del golfo Pérsico y los del sudeste asiático. EE UU, México y Brasil aparecen como las naciones occidentales más perezosas. El mapa, obtenido gracias a una app para contar pasos instalada en el móvil, ha permitido a sus autores descubrir que allí donde hay más variación (desigualdad de actividad) hay más obesidad.


Investigadores de la Universidad de Stanford (EE UU) han aprovechado que la mayoría de la población adulta de los países más desarrollados (y cerca del 50% en los menos) tienen un teléfono avanzado o smartphone para dibujar un novedoso mapa mundial de la actividad física. La mayor parte de estos móviles vienen con una aplicación para contar pasos o podómetro que, gracias a los sensores de movimiento que hay dentro del terminal, miden la distancia recorrida. Si a la app se le dan detalles como la edad, el sexo, el peso, la altura y pistas sobre la dieta, determina el índice de masa corporal (IMC) y estima las calorías quemadas a cada paso.

Para crear su mapa, los científicos de Stanford contaron con toda esa información de más de 717.000 personas de 111 países recopilada durante una media de 95 días, en total 68 millones de días de actividad física. La primera variable que manejaron fue la media aritmética de los pasos al día recorridos en cada país. La clasificación de los más activos está encabezada por los chinos y, dentro de China, los habitantes de Hong Kong son los humanos (con móvil) que más caminan del planeta, con 6.880 pasos. Les siguen los ucranianos, japoneses y rusos, cerrando los españoles la lista de los cinco más activos.

En el extremo más ocioso del mapa aparecen varios países del golfo Pérsico, como Arabia Saudí y Catar, y del sudeste asiático como Filipinas y Malasia. Los menos activos son los indonesios, con casi la mitad de los pasos que dan los chinos, 3.513. Para encontrar a un país de América Latina hay que ir al puesto 34, donde están los mexicanos (4.692 pasos) o al 40, en el que aparece Brasil (4.289). Venezolanos, argentinos o colombianos tampoco son muy activos.

El mapa se puede reordenar según diferentes criterios, como la actividad física por género, por edad o en función del IMC declarado. Pero, como no todos caminan lo mismo, también se puede redibujar con otra variable que los autores del estudio llaman desigualdad en la actividad y refleja la variación de actividad dentro de cada país. La idea es la misma que la de otras desigualdades, como la de los ingresos o la de la distribución de la renta: es un buen indicador de la mayor o menor desigualdad que hay en un país determinado, en este caso de la mayor o menor prevalencia de la obesidad.

"Si lo ves como que algunas personas de un determinado país son ricas en actividad y otras pobres en actividad, la distancia entre ellas es un fuerte indicador de los niveles de obesidad en esa sociedad", dice en una nota el profesor de Stanford y coautor del estudio, Scott Delp. Al volver a dibujar el mapa pero con este índice de desigualdad de actividad, los chinos vuelven a ser los más igualitarios, es decir, los menos obesos. Los japoneses aguantan en la sexta posición, pero rusos y ucranianos son desplazados por los suecos y los surcoreanos. Los españoles bajan a la décima posición. Casi más interesante es lo que sucede al final de la lista. Los países árabes copan los últimos puestos pero acompañados por varios grandes países de ascendencia británica: Canadá, Australia, Nueva Zelanda o Estados Unidos están entre los 10 menos activos y más obesos.

El índice de desigualdad de actividad desvela otro dato: el peso del género en el mapa. "Cuando la desigualdad de actividad es mayor, la actividad de las mujeres se reduce mucho más que la de los hombres, lo que implica que la conexión con la obesidad puede afectar en mayor grado a las mujeres", explica el investigador y coautor del estudio, Jurij Leskovec. De hecho, al pintar el mapa combinando género y desigualdad de actividad, entre los más igualitarios aparecen los países nórdicos y, entre los menos, los árabes y EE UU.


DEBILIDADES Y SESGOS EN EL ESTUDIO
Aunque los datos sobre obesidad desvelados por los móviles concuerdan a grandes rasgos con los que maneja la Organización Mundial de la Salud, los investigadores reconocen que puede haber algunos sesgos en el diseño de su trabajo que afecten a sus resultados.

En primer lugar, a pesar de que tenían datos de ciudadanos de 111 países, redujeron la lista a los 46 de los que tenían información de al menos 1.000 personas. Otra limitación es inherente al estudio: La aplicación usada para contar los pasos (Argus, de Azumio) no viene de serie en los móviles, hay que instalarla y es probable que los interesados en una app como esta ya estén predispuestos a realizar más actividad física. Además, la conexión entre obesidad y actividad física va más allá de caminar. Los que nadan o van en bicicleta se quedan sin contar esos pasos.

Pero el mayor problema podría ser que, aún estando disponible para móviles Android, los investigadores restringieron su estudio a teléfonos iPhone, lo que podría devaluar la validez estadística de la muestra.

Fuente: ElPais.com