martes, 12 de agosto de 2014

América Latina debe cuidar el agua para calmar su sed de energía.

Se calcula que la región aumentará un 550% su generación de electricidad en los próximos 35 años
La sequía: el enemigo silencioso de Latinoamérica.

¿Recuerda la última vez que se quedó sin luz en su casa? ¿Y la última vez que se fue el agua? ¿Qué pasaría si estas restricciones comenzaran a producirse a menudo y simultáneamente? Estas son situaciones que no son ajenas para muchas personas en América Latina y con el crecimiento previsto de la población mundial en las próximas décadas, la demanda de agua y energía no hará más que aumentar presionando aún más los recursos existentes.

Las últimas cifras de la Asociación Internacional de Energía (IEA) señalan que para 2035, el consumo mundial de energía crecerá un 35% y el consumo de agua por parte del sector eléctrico se incrementará en un 85%, especialmente en los países en desarrollo, una prueba de la interdependencia que existe entre ambos sectores.

Si bien la crisis hídrica global todavía es una posibilidad del futuro, los problemas energéticos son un fenómeno presente. La escasez de agua ya genera impactos negativos en el sector energético en muchos lugares del mundo. La relación entre agua y energía es tan estrecha que, cuando esta falla, se generan a su vez problemas en el consumo del agua, en especial en el sector agrícola.

Según el Consejo Mundial de Energía, para el año 2050, por ejemplo, en América Latina la generación de electricidad se incrementará en 550% y el consumo de agua crecerá en 360%. En África, por otra parte, la producción de energía aumentará un 700% y el uso del agua en 500%. Este aumento se explica por la mayor demanda de agua para las centrales hidroeléctricas, pero también por la refrigeración de las centrales térmicas y nucleares, así como la extracción y el refinado de combustibles.
En este contexto, el cambio climático también amenaza con elevar la temperatura del planeta y causar sequías más frecuentes y pronunciadas, que reducirán la disponibilidad de agua.

En un mundo que no cuide sus recursos naturales afectados por el cambio climático, los números pueden llegar a ser mucho peores, con impactos en la economía y la estabilidad política de muchos países, señala el estudio del Banco Mundial "Energía Sedienta: Asegurar suministros en un mundo con disponibilidad limitada de agua".

Un problema de todos

Este problema es bien conocido en Brasil. En 2012, el nivel de agua en las represas en el sudeste y centro-oeste del país alcanzó el 28% de su capacidad a causa de la peor sequía en 50 años. Este volumen de agua, está por debajo del mínimo para garantizar el suministro de electricidad.

Casi 10 años antes, el país vivió ocho meses de racionamiento a causa de la sequía en el noreste, que resultó en una pérdida de 54 mil millones de reales (23 mil millones de dólares) para la industria y un fuerte impacto en el crecimiento económico de 2001. En la vecina Venezuela, otro país muy dependiente de la energía hidroeléctrica, también la población ha estado enfrentando problemas de cortes en el suministro.

Pero la menor disponibilidad de agua no afecta únicamente a las represas. Otras modalidades de generación de energía también están padeciendo la escasez de este recurso. En 2007, en Australia —que entonces vivía la peor sequía en mil años— tres plantas de carbón tuvieron que reducir la producción para proteger los depósitos de agua municipales.

En resumen, el 59% de las empresas de energía y el 67% de las empresas eléctricas sufrieron algún inconveniente relacionado con los recursos hídricos en los últimos cinco años, según el Informe del Agua de 2013, publicado por CDP, una consultoría de temas ambientales.

Si las empresas tienen dificultades por la falta de agua y energía, la situación no es más fácil para la población. Hoy en día, más de un tercio de los habitantes del planeta viven en zonas donde se reduce el suministro de agua, según el Programa Mundial de Evaluación de los Recursos Hídricos (WWAP). Y de acuerdo con el AIE, 2.500 millones de personas tienen poco o ningún acceso a la electricidad.

Una planificación realista

A pesar de estas preocupaciones, la planificación y la producción en el sector de la energía se han hecho sin tener en cuenta las limitaciones actuales y futuras de agua. Esta es una de las principales conclusiones del estudio, el primero de una iniciativa —también llamada Energía Sedienta— cuyo objetivo es alentar a los países a actuar de manera diferente.

China, uno de los primeros países que trabajan con la iniciativa, incorporará esta limitación a su próximo plan quinquenal de energía (2016-2020). Entre las soluciones propuestas a China y otros países, están:

Usar más energía renovable, como la solar y eólica
Reciclar y reutilizar el agua usada en la operación de las centrales nucleares
Reemplazar las plantas viejas e ineficientes
Aumentar la eficiencia de la producción de biocombustibles
Crear leyes y regulaciones sobre el derecho de uso del agua en tiempos de escasez
Integrar la infraestructura de energía y agua
Y, por último, se anima a los gobiernos y las personas a hacer algo simple, pero que no siempre se cumple: conservar el agua y ahorrar energía siempre que sea posible, sin importar el lugar. Este es el primer paso hacia un mundo en el que los cortes de luz y agua sean cada vez menos una amenaza.

Fuente: ElPais.com 
Mariana Kaipper Ceratti

Huracanes censurados.

¿Quién se encarga de bautizar a estos ciclones tropicales y elabora la lista con los nombres que se les asignará en cada temporada?
Nos encontramos en plena temporada de huracanes en la zona del Atlántico Norte y noreste del Pacífico. Abarca desde el 1 de junio hasta el 30 de noviembre, aunque cada zona del planeta tiene su propia época del año donde se dan las condiciones para que estos monstruos de la naturaleza puedan formarse. Uno de los factores principales será la temperatura del agua, que ha de tener como mínimo 26,5 grados centígrados hasta una profundidad de al menos 50 metros. Pero ¿quién se encarga de bautizar a estos ciclones tropicales y elabora la lista con los nombres que se les asignará en cada temporada? En esta ocasión nos centraremos en el Atlántico Norte. El organismo encargado de tal función es el Centro Nacional de Huracanes de EE UU. En 1979 se crearon seis listas, cada una con 21 nombres alternativos de hombre y mujer desde la A a la Z, con lo cual estaban cubiertos los seis años siguientes. Si en una temporada se forman más de 21 ciclones, se utilizarán las letras del alfabeto griego (alfa, beta...). Cuando pasan seis años y se acaban las listas, se vuelven a reutilizar, pero con una condición: si un huracán por su fuerza e intensidad resultara muy destructivo, devastador o causara un número elevado de víctimas, el Gobierno del país afectado podrá pedir que se sustituya por otro, que empezará por la misma letra y género (masculino o femenino). Uno de los motivos es por respeto a las víctimas. Desde entonces, muchos han sido los huracanes retirados de estas listas. Seguro que recuerdan algunos… Camille (1969, vientos superiores a 300 km/h), Andrew (1992), Mitch (1998, con 11.000 muertos y 8.000 desaparecidos), Katrina, Rita, Wilma, Stan y Dennis (2005), Tomás (2010), Sandy (2012), Ingrid (2013)...

Fuente: ElPais.com

martes, 22 de julio de 2014

El enigmático cráter del 'fin del mundo' en la tundra siberiana.

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 Un insólito agujero descubierto por helicópteros en la península de Yamal, en el confín del Ártico siberiano, ha desatado la curiosidad científica.
Una primera expedición científica ha filmado en detalle el agujero desde el aire y la superficie. En mitad de la tundra, el cráter tiene un óvalo de unos 30 metros de diámetro y unos 70 metros de profundidad, con un lago helado en su parte inferior y agua cayendo sobre sus paredes erosionadas de permafrost. Por otra parte, se están estudiando imágenes de satélite para determinar cuando se formó.
Mientras que el equipo afirma que es un "fenómeno natural", insiste en que es esencial estudiarlo más para entender la formación del cráter en la zona de Yamal, un nombre que significa 'fin del mundo' en la lengua local.
"Hemos tomado muestras de suelo y de hielo que fueron directamente a los laboratorios. Podemos estar seguros al decir que el cráterapareció hace relativamente poco tiempo, tal vez hace un año o dos; por lo que es una formación reciente, no estamos hablando de decenas de años atrás", declaró al diario Siberian Times Andrey Plejánov, investigador senior del Centro Científico Estatal de Investigación del Ártico.
Para comprobar si podría estar relacionado con el calentamiento global, habrá que continuar la investigación. Lo cierto es que los dos últimos veranos fueron relativamente cálidos, y tal vez esto ha influido de alguna manera en la formación del cráter.
La mejor teoría por ahora es que el cráter se formó por fuerzas internas, no externas. "Por ahora podemos decir con seguridad quebajo la influencia de los procesos internos hubo una expulsión en el permafrost. Quiero hacer hincapié en que no se trataba de una explosión, sino de una expulsión, así que no se liberó calor cuando sucedió", añadió este experto.
"Existen registros de que este tipo de procesos tuvieron lugar hace unos 8.000 años. Tal vez se están repitiendo hoy en día. Si se confirma esta teoría, podemos decir que hemos sido testigos de un proceso natural único e inusual en el paisaje de Yamal", agregó Plejánov.
"No había ningún rastro de impacto antropogénico cerca del cráter, ni ningún rastro de presencia humana, a excepción de muy pocas huellas de trineo y, por supuesto, los rastros de renos. Si hubiera sido un desastre hecho por el hombre vinculado al bombeo de gas, habría ocurrido cerca de los campos de gas", dijo Andrey Plejánov.
Anna Kurchatova de Centro de Investigación Científica del Sub-Ártico cree que el cráter se formó por una mezcla de agua, sal y gas activado en una explosión subterránea como resultado del calentamiento global. El gas se acumuló en el hielo mezclado con arena debajo de la superficie y se mezcló con sal hace unos 10.000 años cuando esta zona era un mar.
El calentamiento global ha causado una alarmante fusión de la superficie helada, liberando gas que ha causado un efecto como el estallido de un corcho de botella de champán, sugiere esta experta.
Yamal, una gran península que se adentra en las aguas del Ártico, es el área principal de producción de gas ruso suministrado a Europa.

Fuente: ElMundo.es

viernes, 27 de junio de 2014

La Tierra, cambios profundos en 2050.


De los trópicos a los polos, el calentamiento global habrá transformado el planeta de forma incontestable en pocas décadas. Los impactos serán económicos y humanos
El Ártico, menos hielo e intereses económicos
La Antártida, el difícil continente aislado

La geotransformación ha comenzado. El planeta Tierra está inmerso en un cambio insólito, por lo acelerado que, de una manera o de otra, con efectos diferentes aquí o allá, llega a todos los lugares. “A mediados de siglo las evidencias del cambio climático, en aspectos que ahora pueden no ser aún muy visibles, serán incontestables”, dice el experto Manuel de Castro. Muchos países no tendrán capacidad económica para poner en marcha medidas de adaptación que eviten los impactos más adversos. Los desarrollados seguramente sí, pero con un coste alto. En España, por ejemplo, solo la subida del nivel del mar hacia 2050, en algunas provincias, puede suponer un coste equivalente a entre el 0,5% y el 3% de su PIB, que llegaría al 10% a finales de siglo, según un reciente estudio liderado por Íñigo Losada, director de Investigación del Instituto de Hidráulica Ambiental de Cantabria.

Las temperaturas seguirán aumentando y, hacia 2050, la media global será entre uno y dos grados más alta que ahora, dependiendo de cuántos gases de efecto invernadero se emitan. “Y eso es mucho: hay que tener en cuenta que se ha fijado, el límite de dos grados de aumento, aproximadamente, desde la época preindustrial, como máximo a no superar para evitar las peores consecuencias, y a mediados de siglo estaremos muy cerca o ya en esos dos grados”, continúa De Castro, catedrático de Física de la Tierra de la Universidad de Castilla-La Mancha. Hay que tener en cuenta, recuerda, que desde la época preindustrial, hacia 1780, la temperatura media del planeta ha subido ya 0,8 grados y —no se cansan de repetir los científicos— no es que la Tierra no haya sufrido cambios climáticos en el pasado; al contrario, han sido abundantes, pero no hay registro de ninguno tan rápido como el actual. La gran novedad, además, es que en esta ocasión se debe a la actividad humana. “Es Física: se refuerza el efecto invernadero por las emisiones, sobre todo de los combustibles fósiles, y el planeta se calienta”, afirma taxativamente De Castro.
La convulsión del clima tiene múltiples manifestaciones, efectos y retroalimentaciones. “A mediados de siglo, el Ártico será un océano libre de hielo en verano, con importantes rutas de navegación y transporte marino, así como grandes puertos e infraestructuras asociadas”, describe Carlos Duarte, del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (IMEDEA, CSIC-UIB). Y más sobre el Ártico dentro de 50 años: “Muchas especies asociadas al hábitat del hielo, como el oso polar, focas, morsas y algas, se encontrarán en un estado crítico de conservación o se habrán extinguido, mientas que muchas otras, como el bacalao, gambas, bosques de algas y praderas submarinas se habrán extendido creando nuevos ecosistemas con nuevas funciones y servicios a la sociedad”, añade este oceanógrafo experto en los confines septentrionales de la Tierra.

Otra extensa parte de planeta que habrá cambiado dentro de unas décadas es la Amazonia, que puede sufrir una deforestación acelerada por el efecto combinado de las sequías prolongadas y los incendios, como muestra un trabajo publicado en Proceedings (Academia Nacional de Ciencias, EE UU) por Paulo Monteiro Brando (Instituto de Pesquisa Ambiental da Amazonia) y sus colegas. “Las interacciones entre el clima y los cambios del uso de la Tierra pueden desencadenar la extensa degradación de las selvas amazónicas; los incendios de alta intensidad asociados a los fenómenos meteorológicos extremos pueden acelerar esta degradación incrementando abruptamente la mortalidad de los árboles”, explicaban hace un mes.
Los estudiosos del clima puntualizan que las proyecciones climáticas no consisten en predecir el tiempo meteorológico que hará dentro de 50 años, en una semana concreta en una localidad determinada. No se trata de una predicción del tiempo a larguísimo plazo, sino de identificar los rasgos y de calcular los cambios del clima de la Tierra y sus posibles manifestaciones en la medida en que se vayan acumulando más o menos gases de efecto invernadero en la atmósfera. “La precipitación media global dentro de 50 años aumentaría entre un 5%, en el escenario más favorable de menor concentración de gases de efecto invernadero, y un 15% de incremento en el escenario más desfavorable”, resume De Castro. “Pero su distribución será muy desigual entre regiones. Como regla general, las zonas húmedas recibirán más precipitaciones y las áridas, tendrán menos lluvias, con pocas excepciones”.

Tampoco el cambio en las temperaturas será uniforme, de manera que habrá entre un 20% y 70% menos días de frío extremo respecto a los actuales, especialmente en latitudes altas, mientras que el número de días de calor realmente alto aumentará entre un 30% y un 250%, sobre todo en latitudes medias. Y la duración e intensidad de las sequías es probable que aumenten en regiones como la cuenca del Mediterráneo, Europa Central, Centroamérica, noroeste de Brasil y Suráfrica, apunta el catedrático de Castilla la Mancha. En la península Ibérica “los inviernos será un poco más suaves y, aunque seguirá habiendo días muy fríos, serán menos frecuentes; los veranos serán mucho más tórridos y las precipitaciones serán menos abundantes entre abril y octubre”.

Millones de personas notarán el cambio climático directamente en las regiones costeras que el mar, al subir, se habrá comido literalmente o erosionado mucho. Algunas islas, como varias del Pacífico, o las Maldivas, tendrán problemas serios de pérdida de habitabilidad por áreas sumergidas o por la salinización de acuíferos. Los deltas de los ríos se verán afectados, además de playas y costas en todo el mundo, con impacto enorme, por ejemplo, en el turismo.

“En España, el aumento del nivel del mar afectará a toda la costa. Será notable en el delta del Ebro o zonas bajas como la desembocadura del Guadalquivir o Huelva; el impacto será destacable también en puertos e infraestructuras costeras, incluso con pérdida de operatividad en muchos casos, y se perderá gran parte de las playas encajadas en las costas del Cantábrico y de la Costa Brava”, explica Losada. Advierte de que las grandes y dañinas tormentas que ha sufrido este invierno la costa norte española pueden ser más habituales dentro de pocas décadas.
“La subida del nivel medio del mar desde 1900 ha sido de unos 20 centímetros, y los valores proyectados para 2050 están entre 24 y 29 centímetros más”, resume Losada. ¿Y ese crecimiento del agua, de dónde saldrá? La mayor parte, responde este experto, se debe a la expansión térmica del agua, la dilatación de un material que se calienta, pero también de la fusión de los glaciares y las masas de hielo en Groenlandia, Ártico y Antártida. “Por ejemplo, si se fundiera la masa de hielo que cubre Groenlandia, lo que sería posible excediendo temperaturas globales por encima de dos o cuatro grados respecto a la preindustrial, se estima una subida del nivel medio del mar global de hasta siete metros”, explica Losada. Pero eso sería, en todo caso, mucho más allá de finales del siglo XXI. De momento, las tres evidencias claras de cambio climático en el océano son: subida del nivel, calentamiento del agua y acidificación de la misma, con gran impacto en prácticamente todas las especies marinas y muy especialmente en los corales.

Los trópicos se están ampliando hacia latitudes cada vez más altas, y el proceso seguirá. No solo la frontera con las latitudes medias, determinada por la circulación atmosférica específica de la banda ecuatorial, se desplaza hacia el Norte y el Sur arrastrando sus condiciones de vientos secos y desiertos. Desde 1979, el cinturón atmosférico tropical se ha ensanchado entre 225 y 530 kilómetros, sumando el efecto en ambos hemisferios. Además, según han anunciado dos equipos científicos hace poco, la fase más intensa de los ciclones tropicales, como huracanes y tifones, se desplaza igualmente con el ensanchamiento del trópico. Las migraciones de millones de personas huyendo de las zonas más acosadas por la sequía serán seguramente una realidad dentro de 500 años.

Para finales de siglo, muchos de estos efectos del calentamiento global se habrán agudizado y otros habrán empezado a mostrarse con toda claridad. “Lo seguro es que dentro de 50 años ya no habrá climaescépticos”, concluye De Castro, “puesto que hará tiempo que las evidencias del calentamiento global antropogénico habrán llegado a ser absolutamente incontestables”.

Pronósticos para todo el planeta

Los expertos de la NASA resumen las proyecciones climáticas para las grandes zonas del planeta.
Europa. Aumenta notablemente el riesgo de inundaciones catastróficas en el interior. En las costas también habrá inundaciones más frecuentes y la erosión de agudizará por las tormentas y la subida del nivel del mar, se reducirán los glaciares en las áreas montañosas así como la cubierta de nieve en las latitudes altas. La pérdida de especies animales y vegetales será importante y se reducirá la productividad de las cosechas en el sur del continente.
América Latina. En general se registrará un reemplazo gradual de la selva tropical por la sabana en la Amazonia oriental, con un alto riesgo de pérdida de biodiversidad y extinciones de especies en muchas áreas tropicales, y cambios significativos en la disponibilidad de agua dulce para el consumo humano, la agricultura y la generación de energía.
América del Norte. Habrá una disminución de las nieves en las regiones montañosas occidentales, un incremento de entre el 5% y el 20% de las precipitaciones en algunas regiones agrícolas (lo que será favorable) y un incremento en la intensidad y frecuencia de las olas de calor en lugares que ya las sufren.
África. Ya a finales de esta década habrá entre 75 y 220 millones de personas expuestas al incremento de la escasez de agua dulce, pueden reducirse las cosechas que dependen de las precipitaciones hasta un 50% en algunas regiones y el acceso a la alimentación pude estar gravemente comprometido.
Asia. Especialmente en el sur, el centro, el este y el sureste, se reducirá la disponibilidad de agua dulce hacia 2050; extensas áreas costeras están en riego por el incremento de las inundaciones y en algunas regiones se esperan más y más intensas sequías.

Fuente: ElPais.com

Los efectos del cambio climático según un informe en EEUU.


Emisiones de CO2 y aumento de temperaturas en Estados Unidos y en el mundo
Un aliado en el hombre del tiempo
Fuente: 

 Programa de Investigación sobre Cambio Climático de EE UU y Agencia Internacional de la Energía.
 (Elpais.com)

martes, 17 de junio de 2014

Los centinelas del cambio climático.

La capa de hielo de la Antártida Occidental se contrae de manera irreversible... pero el mar de hielo del Ártico aumenta sorprendentemente en el verano de 2013. La temperatura de la superficie del mar se mantiene estable durante una década... aunque hay indicios de que el calor se está concentrando en las profundidades. Los científicos advierten que hay que dar por zanjado el debate y pasar a la acción, pero rara es la semana que dos o más noticias contradictorias sobre el cambio climático saltan a grandes titulares y vuelven a alimentar el escepticismo en la opinión pública y en la clase política.

La Agencia Espacial Europea (ESA) intentó terciar ayer en la polémica con una nueva visión del cambio climático: la ofrecida por la flota de satélites Sentinel que componen el ambicioso y costoso programa Copérnico (8.400 millones de euros). Desde su mirador a 700 kilómetros en órbita, los «centinelas» vigilarán a perpetuidad la capa de hielo en los polos, la subida del nivel del mar o la concentración de gases invernadero en la atmósfera.

El Sentinel 1, lanzado el pasado mes de abril, ha ofrecido ya unas poderosas imágenes de las inundaciones en Namibia y del glaciar de las isla de los Pinos, que ha perdido una 32 kilómetros cúbicos de hielo en menos de una década. La nueva generación de satélites, según la ESA, servirá no ya sólo para ofrecer datos que avalen el cambio climático, sino para para prevenir sequías e inundaciones, responder a los desastres naturales o evaluar el impacto del cambio de usos en la tierra.

Hasta 50 variables, detectadas por los satélites, servirán periódicamente a la ESA para tomarle el pulso al planeta. Aunque los científicos siguen sin ponerse de acuerdo ante una simple pregunta: «¿Cuál es el mensaje inequívoco que están transmitiendo a la Tierra?».

«El mensaje es que el clima está cambiando y que tenemos que prepararnos para la mitigación y la adaptación», responde Stephen Briggs, al frente del Sistema de Observación Global del Clima de la ESA. «Estamos ante un problema muy complejo y algunos datos pueden resultar fluctuantes o contradictorios si no se conoce a fondo el tema. Pero para mí hay un dato que lo dice todo: el nivel de los mares sigue aumentando año tras año».

Christopher Merchant, de la Universidad de Reading, recogió el envite durante el acto celebrado en la Royal Society y habló del «calentamiento de los mares». Pese a reconocer que la temperatura global en la superficie marina se ha mantenido estable en la última década, Merchant destacó cómo los océanos pueden estar almacenando el calor en las aguas intermedias, lo que puede disparar el aumento del nivel del mar a medio plazo.

Andrew Shepherd, de la Universidad de Leeds, habló de la «nueva perspectiva» del hielo y aseguró que las primeras imágenes del Sentinel 1 han servido para ratificar la creciendo preocupación por el adelgazamiento de la capa de hielo en la Antártida occidental y en Groenlandia. Otro satélite de la ESA, CryoSat, diseñado específicamente para monitorizar las regiones heladas de la Tierra, certificó en octubre pasado el sorprendente aumento en un año de un 50% en la capa de hielo del Ártico, hasta llegar a los 9.000 kilómetros cúbicos. Shepherd reconoció que la «buena noticia» no refleja de momento un cambio en la tendencia a largo plazo, sobre todo teniendo en cuenta que el «mar de hielo» del Ártico contaba con 20.000 kilómetros cúbicos en los años 80.

«Los problemas se ven en cualquier caso mejor desde la distancia», concluyó el director de los Programas de Observación de la Tierra de la ESA, Volker Liebig, en las conclusiones. «Lo cierto es que los satélites nos han ayudado mucho a comprender cómo funciona el clima, y con la nueva generación del programa Copérnico, unido a los avances de la computación en nube, vamos a ser capaces de interpretar mucho mejor los datos».

«Vivimos en la era de los grandes datos», reconoció Liebig. «Y la mejor manera de crear conciencia en la opinión pública e impulsar la acción política es precisamente haciendo abiertos y accesibles todos los datos sobre el cambio climático que sean captados en órbita por nuestros centinelas».

Mark Walport, uno de los mayores asesores científicos del Gobierno de David Cameron, hizo por su parte ayer una llamada a la clase científica para dejar atrás el debate sobre el calentamiento del planeta y pasar directamente a evaluar el impacto y las soluciones. «El cambio climático está sucediendo y los humanos estamos contribuyendo de un modo significativo», dijo Walport. «Los científicos deberían estar ya hablando claramnte de las opciones. El debate debe moverse del qué vamos a hacer al cómo lo vamos a hacer», aseguró.

Datos desde el cielo


Hielo. Los datos por satélite desde 1978 muestran una pérdida anual del 2,7% de la capa de hielo del Ártico. En 2013, se invirtió la tendencia y el hielo cubría el 50% más superficie que en el 2012.

Temperatura. El aumento de la temperatura en la superficie terrestre alcanzó un pico en 1998 y se ha ralentizado en la última década. Pero 2013 fue el sexto año más caluroso desde 1850.

Océanos. La temperatura en la superficie de los océanos subió 0,1 grados entre 1961 y 2003. Y está estable en la última década.

Deshielo continental. El nivel del mar aumentó 1,8 milímetros entre 1961 y 1993. Desde entonces, la subida se ha acelerado a un ritmo de 3,1 milímetros cada año.


Fuente: ElMundo.es

martes, 10 de junio de 2014

Impresionantes imágenes de la Tierra tomadas desde el espacio.

Miembros de la tripulación de la ISS continúan girando alrededor de la Tierra enviando sorprendentes imágenes de nuestro mundo.

La Expedición 39 de la Estación Espacial Internacional utiliza una lente de 14mm en una cámara fotográfica digital para fotografiar esta tormenta pre invernal situada justo frente a la costa del suroeste de Australia.

Este sector del cañón del Green River, en el este de Utah, se conoce como Curva del Bowknot debido a la forma en que el río se dobla sobre sí mismo.

Esta fotografía, tomada por un astronauta a bordo de la ISS el 12 de diciembre de 2013, muestra el destello blanco de un rayo en medio de las luces amarillas de la ciudad de Kuwait, en Arabia Saudita.

El satélite Landsat 8 capturó esta imagen de Nishinoshima, que se encuentra a unos 1.000 km (600 millas) al sur de Tokio, en la cadena de las Islas Ogasawara.

Esta imagen tomada con una lente de ángulo ancho fue fotografiada por un miembro de la tripulación de la Expedición 38 de la ISS y muestra una franja de este a oeste del océano Índico suroccidental, el 28 de enero de 2014. Dos islas remotas, una el sur de Francia y otra en las tierras antárticas, aparecen en el centro de la imagen.

El lago Sharpe cerca de Lower Brule, Dakota del Sur, se muestra en esta imagen fotografiada por un miembro de la tripulación de la Expedición 38 a bordo de la ISS, el 26 de diciembre de 2013.

La forma de araña que tiene Moscú, Rusia, ocupa la mayor parte de esta imagen fotografiada por la noche desde la Expedición 38 del ISS, 
el 29 de enero de 2014.

La preciosa isla de Cuba, fotografiada por uno de los miembros de la tripulación Expedición 38 a bordo de la ISS, el 26 de diciembre de 2013.

Una vista oblicua del Gran Cañón, desde la Estación Espacial Internacional, el 25 de marzo de 2014.

Manhattan, con su largo y estrecho Parque Central, fácilmente visible en el lado derecho de la foto, vista desde la Estación Espacial Internacional

La imagen del cráter dentro del lago Manicouagan, en el Municipio Manicouagan del condado de Quebec, Canadá, el 2 de enero de 2014.

La Península de Corea, prácticamente a oscuras de no ser por las luces de las ciudades.

Vista de un abanico aluvial en la provincia de Almaty de Kazajistán el 9 de septiembre de 2013. El río Tente fluye por un canal estrecho en las estribaciones de la cordillera Dzungarian Alatau.

Los picos nevados en cuatro montañas de igual número de islas se ofrecen en esta imagen fotografiada por un miembro de la tripulación de la Expedición 38 de la ISS.

La luna, por encima del horizonte de la Tierra, vista desde la ISS el 21 de febrero de 2014.

Los desiertos del centro de Irán, en Kavir. Uno de los tripulantes de la estación Internacional logra la imagen gracias una cámara digital equipada con una lente de 200 mm.

Estructura de una montaña en el centro de Namibia.

Neblina y nubes por encima de Malasia, vista desde la Estación Espacial Internacional el 13 de marzo de 2014.

Imagen de las montañas de piedra caliza en China. La imagen muestra parte de la provincia de Guangxi, en el sureste de China, un excelente ejemplo de la geología kárstica .

El volcán Bazman en Irán aparece en esta imagen fotografiada por un miembro de la tripulación Expedición 38 a bordo de la Estación Espacial Internacional, el 5 de enero de 2014.

Un panorama del campo de hielo al sur de la Patagonia. Con una superficie de 13.000 kilómetros cuadrados, el campo de hielo es la más grande capa de hielo templado en el hemisferio sur.

Fuente: DiariodeCuyo.com.ar

martes, 3 de junio de 2014

La tragedia de la basura electrónica.


El 75% de los residuos electrónicos no llega a las plantas de reciclaje.
Un hombre pasea por un vertedero de residuos electrónicos en un suburbio de Acra, la capital de Ghana. Camina pisando pantallas rotas, carcasas de ordenadores y teclados. Pero va buscando algo concreto, pistas que poder seguir en su investigación. Mike Anane es un periodista ambiental local. De pronto, ve una inscripción sobre una carcasa rota: Leeds City Council. Tiene lo que buscaba. ¿Cómo ha terminado un ordenador achatarrado perteneciente a un ayuntamiento de Reino Unido en un vertedero de Ghana si la exportación de residuos electrónicos está prohibida en la Unión Europea? Habrá que preguntárselo al propio ayuntamiento de Leeds.

El inicio del nuevo documental de la realizadora alemana residente en España Cosima Dannoritzer (Dortmund, 1965), La tragedia electrónica -producido por Mediapro en colaboración con varias televisiones públicas como TVE, Arte France o Al Jazeera-, refleja con un ejemplo sencillo una realidad que las sociedades de los países industrializados parecen haber interiorizado y ven como una normal sucesión de acontecimientos, a pesar de estar prohibida desde 1992 por la Convención de Basilea. Todos los países del mundo han ratificado este acuerdo, excepto en Estados Unidos y Haití.

Cada año, los países desarrollados producen hasta 50 millones de toneladas de residuos electrónicos como ordenadores, televisores, teléfonos móviles, electrodomésticos... Y, según el documental de investigación, el 75% de todos ellos desaparece del circuito oficial y una buena parte se exporta ilegalmente a África, China o India. Los datos oficiales de la Unión Europea señalan que dos terceras partes -el 66%- de los residuos electrónicos del continente no se reciclan adecuadamente en plantas homologadas. «Se calcula que el tráfico de residuos electrónicos mueve ya más dinero que el negocio de la droga», narra Dannoritzer en el documental.

País por país, cada caso es diferente. Según las investigaciones que refleja el documental, en España el problema parece estar más en la negligencia y el tratamiento inapropiado en chatarrerías. Belén Ramos, de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), colocó con su equipo 16 rastreadores por satélite en residuos electrónicos que depositó en distintos puntos de toda España para comprobar si llegaban a plantas de reciclaje. De los 16 aparatos, sólo cuatro llegaron a plantas de reciclaje homologadas. El resto, un 75%, se eliminó ilegalmente. «Hay tanta gente interfiriendo en el sistema legal de reciclado, que será un milagro que alguno, por lo menos en España, llegue a una planta oficial», dice Ramos en el largometraje.

Pero, como pudo comprobar Mike Anane por sí mismo, en otros lugares se viola con asiduidad la prohibición de la Convención de Basilea de exportar a terceros países los desechos peligrosos. El 100% de la basura electrónica que se genera en Europa cuando los aparatos se estropean o quedan obsoletos debería gestionarse de forma controlada y con garantías sanitarias y ambientales dentro de las fronteras de la Unión Europea.

Sin embargo, alrededor del 10% de los 1,4 millones de toneladas de residuos electrónicos que produce Reino Unido se exporta ilegalmente, es decir, entre 100.000 y 140.000 toneladas de basura, en algunos casos, peligrosa. Y desde Alemania, cada semana parten hasta 100 contenedores con este tipo de residuos con destino a Ghana.

Los residuos electrónicos contienen, entre otros materiales, metales preciosos como oro y plata y también cobre, plomo y tierras raras como el lantano, el terbio o el neodimio, muy cotizados por la industria electrónica. Según refleja el documental, Europa gasta en la actualidad 130.000 millones de euros al año en importar metales estratégicos y parte de esa demanda se podría cubrir a través del reciclado de estos desechos.

Y, aunque sin garantías de salubridad ni de seguridad laboral ni ambiental, eso es lo que se hace en los países de destino de los residuos provenientes de Europa o de EEUU. De 50.000 teléfonos móviles se pueden extraer hasta un kilogramo de oro y 10 kilos de plata, valorados en más de 40.000 euros. Y la UE sólo recicla el 1% de los móviles que quedan en desuso.

En Estados Unidos no está prohibida la exportación de estos residuos y, según Joan Úbeda, productor ejecutivo del documental, el 60% de los que salen del país van a parar a China. Hasta el puerto de Hong Kong llegan cada día 63.000 contenedores, por lo que es imposible controlar al 100% la entrada ilegal de materiales. Se calcula que hasta 100 de ellos contienen residuos electrónicos. El equipo de rodaje tuvo que contar con personal chino para poder adentrarse en Guiyu, el mayor basurero electrónico del mundo. Y las prácticas de extracción de materiales que refleja el documental con toda crudeza dejan el corazón helado. No hace falta ser un experto ambientalista para comprobar la aberración que supone para el entorno y para la salud de los trabajadores. «Pero el coste de la obtención de materiales valiosos en Guiyu es una décima parte que lo que costaría en Europa o en EEUU», dice Úbeda.

«A China no pudimos viajar nosotros porque tienen mucha vigilancia y no nos dejarían grabar», aseguró ayer a EL MUNDO Cosima Dannoritzer, tras la presentación del largometraje en Madrid. «Pero de Ghana volvimos con problemas en la piel por el humo de los materiales que queman, imagina lo que debe ser respirar ese aire cada día... Los niños que se crían allí tienen muchísimos problemas de salud».

Fuente: ElMundo.es

martes, 13 de mayo de 2014

El deshielo irreversible de la Antártida.

La contracción de los glaciares en la Antártida occidental ha cruzado un umbral y es ahora "irreversible" e "imparable", según afirmaron el lunes 12 de mayo científicos que han estudiado los datos recogidos durante cuatro décadas por la NASA.

"Este estudio muestra que hemos cruzado un umbral crítico", afirmó Tom Wagner, científico del programa de criósfera en la agencia espacial estadounidense, y añadió que "no se sustenta en simulacros de computadora o modelos numéricos".

"Esto se apoya en la interpretación empírica de más de cuarenta años de observaciones desde satélites de la NASA", agregó.

Eric Rignot, profesor de Ciencias del Sistema de la Tierra de la Universidad de California y glaciólogo de la NASA, sostuvo que "la observación deja en evidencia un gran sector de retirada irreversible de los glaciares".

"Hemos pasado ya el punto sin retorno y esto tendrá consecuencias mayores para los niveles de los mares en todo el mundo", dijo Rignot, quien agregó que este proceso "podría triplicar su contribución al nivel de los océanos".

Ya desde la década de 1970, los científicos que estudiaban los glaciares señalaron como amenazada la región de la Antártida sobre el mar de Admunsen, donde se encuentran seis glaciares gigantes: Pine Island, Thwaites, Haynes, Pople, Smith y Kohler.

Todos ellos bajan de las montañas hasta el mar y los científicos explicaron que la línea de asentamiento, el área donde la base del glaciar toca el suelo submarino, ha estado retrocediendo de manera rápida en las últimas décadas.

A medida que el agua más templada se desliza debajo del manto flotante de hielo, erosiona la base del glaciar y la línea de asentamiento "ha estado retrocediendo a una velocidad que no se ve en ninguna otra parte de la Antártida".

Derretirse hasta desaparecer

"El hielo que se descarga en el océano ha estado incrementándose continuamente durante más de cuarenta años", añadió Rignot, quien calculó la contracción en el caso del glaciar Smith en unos 35 kilómetros, a razón de 2 kilómetros por año.

"Estos glaciares continuarán derritiéndose hasta que desaparezcan y el hecho de que los glaciares reaccionan casi simultáneamente indica una causa común", que es el "aumento de las temperaturas en el océano", aseguró.

Sridhar Anandakrishnan, profesor de geociencias en la Universidad estatal de Pensilvania, dijo en la misma teleconferencia que "el cambio que está ocurriendo es enorme".

"Es bien claro que el derretimiento del manto de hielo tendrá un papel creciente en el aumento de los niveles del mar", dijo. "La situación en la Antártida occidental -agregó- es particularmente mala, con una retirada acelerada de la línea de asentamiento"

Fuente: ElMundo.es

domingo, 11 de mayo de 2014

Así se desvanece el Ártico.

El Noorderlicht (Aurora Boreal, en holandés) es un elegante velero de dos mástiles que navega en verano por la impresionante costa del archipiélago de Svalbard, en el Ártico noruego. Para el invierno, sus propietarios le encontraron un uso encantador. En febrero lo llevan hasta un fiordo cercano a Longyearbyen, el principal núcleo habitado de Svalbard, y dejan que lo atrape el hielo. Se convierte así en un diminuto hotel congelado en medio de la nada, al que se llega tras una excursión en trineo de perros o moto de nieve. Pero este invierno en los fiordos del oeste de Svalbard hay agua dónde debería haber hielo y el Noorderlicht ha tenido que quedarse amarrado en el muelle de Longyearbyen.
Es solo una pequeña anécdota de un pequeño rincón del Ártico, aunque ilustrativa de cómo está transformando el cambio climático esta región del planeta. Aquí, el aumento de las temperaturas ha sido espectacular: desde 1951, la región se ha calentado casi el doble de la media global. La reducción del efecto albedo está retroalimentando el calentamiento, pues al derretirse el hielo queda expuesta a los rayos del sol la superficie oscura del agua, que absorbe mucho más calor.

El deshielo ha superado los peores pronósticos. Desde los años 70, la extensión del hielo marino en verano se ha desvanecido a un ritmo del 13% por década. En septiembre de 2012, la superficie cubierta de hielo se quedó en 3,6 millones de kilómetros cuadrados, un 52% menos que la media del periodo entre 1979 y el 2000. La superficie aumentó el año pasado, pero aún así era muy baja: los siete menores registros de la extensión del hielo marino en verano, desde que tenemos datos de satélite, han sucedido en los últimos siete años. En algún verano próximo, seguramente antes de mediados de siglo, se podrá llegar navegando por aguas abiertas hasta el Polo Norte.
Sin embargo lo más preocupante no es lo que se ve desde arriba, sino lo que está pasando por debajo. El volumen del hielo se está reduciendo tan rápido como la extensión. El principal motivo es que el hielo viejo, el que es mucho más grueso -hasta cuatro metros de espesor- porque ha sobrevivido a varias temporadas de deshielo, prácticamente ha desaparecido del Ártico en las últimas décadas. En marzo de 1988 el hielo grueso, de más de cuatro años, suponía el 26% del total: en 2013, el porcentaje se había desplomado hasta el 7%. Esta animación de la NOAA (la autoridad meteorológica y oceánica de Estados Unidos), que muestra la evolución de la edad del hielo desde 1987, casi parece una película de terror.
Como se ve en el vídeo, el Ártico está vivo y el hielo se mueve, circula y fluye por allí como lo hace el agua en cualquier océano. Existen dos grandes cintas transportadoras de hielo en el Ártico. Una es la corriente transpolar, que fluye desde el este de Siberia hacia el Polo Norte y el Atlántico. La otra es el giro de Beaufort, un inmenso remolino que atrapa el hielo al norte de Alaska y lo mantiene varios años dando vueltas. Parte del hielo que atrape se derretirá en verano, pero otra parte sobrevivirá al deshielo y el siguiente invierno engordará, convirtiéndose en lo que se llama "hielo multianual", más grueso y difícil de derretir. El giro es una fábrica de hielo viejo y grueso, mientras que la corriente transpolar hace justo lo contrario: dirige el hielo al estrecho de Fram, entre Groenlandia y Svalbard, donde le esperan las cálidas aguas de la corriente del Golfo.
Aumento de la temporada de deshielo
Siempre había un equilibrio, pero en los últimos tiempos, debido a los cambios en los patrones de los vientos dominantes -la llamada oscilación ártica-, el Giro de Beaufort ha sido menos efectivo que la corriente destructora y por el Atlántico se han perdido ingentes cantidades de hielo viejo y grueso. El hielo joven y delgado que queda en el Ártico se derrite mucho más fácilmente frente a un aire y, sobre todo, un océano cada vez más caliente. Según un reciente estudio de la NASA, la temporada de deshielo ha aumentado una media de cinco días por década entre 1979 y 2013.
Eso significa que el mar tarda mucho más en congelarse en otoño y se derrite antes cuando llegan los primeros rayos del sol en primavera. La mayoría del hielo que hemos encontrado este mes de abril durante la expedición de WWF-Canon en Svalbard, navegando junto al Instituto Polar Noruego en busca de osos polares, era muy delgado, de menos de un metro de espesor. Nuestro barco, el Lance, el rompehielos del Instituto, lo atravesaba como si fuera mantequilla. En muy poco tiempo, donde vimos mar helado sólo quedará agua.
La extensión del hielo marino se redujo a siete penínsulas ibéricas
Es difícil hacerse una idea de la escala de la transformación que está sufriendo el Ártico. En tres décadas, la extensión del hielo marino en verano se ha reducido una superficie equivalente a siete penínsulas ibéricas. Las consecuencias para los ecosistemas de la región y las especies únicas que dependen del hielo marino -desde los pequeños organismos que prosperan bajo él, hasta los osos polares- serán fulminantes.
Pero este no es, ni mucho menos, un problema local. El Ártico tiene una gran influencia en la regulación del clima global, así que su calentamiento se sentirá en todo el planeta. Entre los muchos impactos que podemos esperar está un aumento del nivel del mar por el deshielo de los glaciares, cambios en los patrones de las precipitaciones o en las corrientes oceánicas, y un aumento de los fenómenos meteorológicos extremos. El Ártico se desvanece, pero sin duda nos devolverá el golpe.

Fuente: Guillermo Prudencio - ElMundo.es

martes, 1 de abril de 2014

La ONU alerta de que habrá más sequías, inundaciones e incendios forestales en Europa.

El Panel Intergubernamental de la ONU sobre Cambio Climático (IPCC) alertó sobre el mayor riesgo de sequías, inundaciones e incendios forestales en Europa debido a los efectos del cambio climático tanto a corto como a medio plazo.
Así lo concluye  el informe presentado hoy en Yokohama (sur de Tokio) y elaborado por unos 500 expertos científicos y representantes políticos, donde se analizan los conocimientos actuales sobre el cambio climático y el impacto de este proceso sobre el hombre y la naturaleza en distintas regiones del mundo.
Se trata de "uno de los más amplios informes científicos de la historia" que incluye "sólidas evidencias de todas las disciplinas", según dijo al presentar el documento en rueda de prensa el secretario de laOrganización Mundial de Meteorología (OMM), Michel Jarraud.
El experto afirmó que "ya no hay ninguna duda de que el clima está cambiando", y añadió que "el 95% de este cambio se debe a la actividad humana".
El documento presentado por el IPCC analiza los efectos del cambio climático en la actualidad, a medio plazo -entre 2030 y 2040- y largo plazo (2080-2100), y para ello tiene en cuenta un aumento del calentamiento global de entre 2 y 4 grados centígrados, basado en proyecciones actuales.
Europa:
En el caso de Europa (PDF), el cambio climático provocará un incremento de las restricciones de agua debido a la "significativa reducción de la extracción de los ríos y de acuíferos subterráneos" combinada con el aumento de la demanda para irrigación, energía e industria y uso doméstico, señala el informe.
Este proceso se intensificará en determinadas áreas del continente debido una mayor pérdida de agua a través de la evaporación natural,"particularmente en el sur de Europa", precisa el documento.
Otro riesgo señalado para Europa es el aumento de las olas de calor, que podrían tener un impacto negativo en la salud y el bienestar públicos, la productividad laboral, la producción agrícola y la calidad del aire, así como elevar el riesgo de incendios forestales "en el sur de Europa y en la región boreal de Rusia".
El informe alerta además sobre la mayor probabilidad de inundaciones en las zonas costeras y cuencas de ríos a causa de la urbanización creciente, el aumento del nivel del mar y la erosión de la costa.
Medidas:
Para paliar estos riesgos, el IPCC insta a los líderes políticos a tomar medidas para reforzar los sistemas de vigilancia y alerta ante "eventos climáticos extremos", además de mejorar la gestión de recursos hídricos y las políticas para promover el ahorro de agua o para combatir los incendios forestales.
"Reducir estos riesgos dependerá de nuestra capacidad de mitigar los efectos del cambio climático y de adaptar a ellos nuestras sociedades", destacó en este sentido Chris Field, el vicepresidente de este grupo de trabajo de la ONU.
El presidente del IPCC, Rajendra Pachauri, señaló en particular la necesidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, un factor "del que dependerá lo que suceda en muchas partes del mundo en los próximos años".


Fuente: ElMundo.es

viernes, 28 de marzo de 2014

Estudian la evolución de la atmósfera terrestre a partir de obras de arte.

Paisaje de la isla de Hydra en Junio de 2010 durante y después de una nube de polvo del Sáhara P. TETSIS
En su estudio, publicado en la revista Atmospheric Chemistry and Physics, los investigadores detallan que las cenizas y los gases liberados tras una erupción volcánica hacen los atardeceres más rojizos. Además, otra de sus conclusiones es que a partir de la Revolución Industrial, un periodo de auge y transformaciones socioeconómicas y culturales (que duró desde el siglo XVIII hasta principios del XX), los niveles de contaminación atmosférica aumentaron de forma notable. Por ello, los pintores europeos fueron testigos de ambos fenómenos y en sus obras plasmaron cómo el cielo cambiaba de color continuamente.
«En los últimos 500 años hubo periodos de bastante actividad volcánica. Sus efectos se mantuvieron y bajaron las temperaturas. A ese periodo le siguieron los gases originados por el ser humano, que contaminan el aire, tal y como conocemos a partir de estudios e incluso de la literatura», cuenta a EL MUNDO Christos Zeferos, coordinador del estudio profesor de Física Atmosférica de la Academia de Atenas de Grecia.
Cuando el volcán Tambora (Indonesia) se activó en el año 1815, las rocas volcánicas que eran expulsadas desde el interior del volcán (piroclastos) junto a gases volcánicos se dispersaron en el aire y tiñeron los atardeceres de colores rojizos y anaranjados. La devastación y la magnitud de la erupción provocaron 10.000 muertos y cambios en la atmósfera a escala mundial, donde bajó la temperatura y se inició el llamado «invierno volcánico». Tras la erupción, los fuertes tonos rojizos permanecieron en el ambiente durante años y artistas como William Turner los recogieron en sus obras.
«La naturaleza habla desde el corazón y el alma de los artistas», explica el investigador. «Pero es sobre todo en los atardeceres cuando los colores verdes y rojos pintados en los cuadros dan una importante información del entorno».
Los autores del estudio analizaron 124 obras de arte. La mayoría eran obras de Turner, pero también estudiaron a John Brett (1831-1902) y su obra «El Canal Británico visto desde los acantilados de Dorsetshire», entre otros. El análisis, que se inició en 2005, partió de las obras realizadas en el año 1500 y concluyó con obras del 2000. Un periodo de tiempo en el que se dieron más de 50 erupciones en la Tierra de gran magnitud como la del volcán Cotopaxi (Ecuador) en 1744
El Canal Británico visto desde los acantilados de Dorsetshire JOHN BRETT
«Comprobamos que las proporciones de rojo y verde, medidos en las puestas de sol a partir de las pinturas de grandes maestros, están bien relacionadas con la cantidad de gases volcánicos en la atmósfera», reconoce el investigador.
Según su análisis, los cielos en los paisajes, que están más contaminados por la dispersión de cenizas volcánicas y la luz del sol, son más rojos. Para reforzar su teoría, quisieron comprobar si se produce el mismo efecto con los minerales que se encuentran dispersos en lugares como el desierto y con los gases contaminantes originados por el ser humano. Con este objetivo en mente, pidieron a un famoso artista que pintase puestas de sol durante y después de la llegada de una nube de polvo del Sáhara sobre la isla de Hydra (Grecia) en 2010. El pintor, al igual que sus predecesores, captó los cambios en la atmósfera.
Este estudio es un nuevo ejemplo de cómo el arte y la ciencia pueden unirse para explorar la evolución del clima durante cientos de años y el impacto que pueden tener los gases que surgen de la actividad humana en los cambios sobre la atmósfera. Además, este tipo de investigaciones pueden ayudar a predecir cómo será nuestro planeta en el futuro. «Queríamos ofrecer otras alternativas para estudiar el medio ambiente. Es una posible técnica a utilizar, pero es más importante conocer cómo nuestro cerebro percibe la naturaleza y lo que esto significa para la Ciencia», concluye Zerefos.

Fuente: ElMundo.es

jueves, 27 de marzo de 2014

La Tierra vista desde el espacio.

 Esta imagen del archipiélago canario está cerca de convertirse en la fotografía del año de la Tierra vista desde el espacio. Esta captura del satélite Terra ha llegado a las semifinales en el torneo participativo organizado por la NASA, en el que todos los visitantes de su página web pueden votar la que para ellos es la mejor fotografía de nuestro planeta. En esta veraniega imagen, las siete islas que componen el archipiélago parecen deslizarse sobre el océano Atlántico, dejando tras ellas una larga estela. Esta se debe en realidad al impacto de los vientos Alisios contra la costa norte de las islas, que deja en el extremo opuesto una zona de calma sin apenas oleaje. El sol se encontraba tras el satélite en el momento en que tomó la fotografía, lo cual explica los peculiares reflejos sobre la superficie del mar.
Esta imagen satelital muestra una parte de la cordillera del Himalaya localizada a 8 kilómetros al sur del monte Everest. Situada al noreste de Nepal, en Asia, es la cadena montañosa más alta de todo el planeta, que alberga a su vez el pico de mayor altura, el Everest, con 8.848 metros. Esta no es la única cumbre elevada que podemos encontrar allí, ya que al menos una docena más superan los 7.000 metros, por lo que están cubiertas de nieve perpetua y son el hogar de miles de glaciares. Imja, visible en la parte superior de la imagen, es uno de ellos. Según las observaciones, este glaciar retrocede a gran velocidad, perdiendo 20 metros de longitud al año.

 Esta vista aérea de Europa con un cielo despejado fue capturada por el satélite de la Agencia Espacial Europea (ESA) Proba-V, encargado de cartografiar la cobertura del suelo y el crecimiento de la vegetación a lo largo de todo el planeta. La imagen del satélite en miniatura es a su vez una combinación de diversas imágenes tomadas en los espectros de luz azul, roja e infrarroja, ideales para el monitoreo de los bosques y aguas continentales. La fotografía abarca una extensión de 2.250 kilómetros, y en ella se aprecia claramente la nieve sobre las cumbres más altas de los Pirineos y los Alpes.
 Esta captura del satélite Envisat muestra las regiones montañosas del norte de Ecuador. En la zona superior izquierda de la imagen, se aprecian en color blanco las afueras de la capital del país, Quito, una de las ciudades más elevadas del mundo, ya que se encuentra a 2.850 metros sobre el nivel del mar. También se observan dos volcanes: Cotopaxi y Antisana. Los diferentes colores son fruto de la combinación de los datos recogidos por el radar del Envisat en tres ocasiones distintas, por lo que ponen de manifiesto los cambios acaecidos en el terreno, siendo las zonas menos coloridas las que se han mantenido inmutables.
 El satélite Aqua de la NASA tomó esta fotografía en el espectro de luz infrarroja mientras sobrevolaba los lagos de agua dulce situados en la frontera entre EE.UU y Canadá. La congelación de los Grandes Lagos ha alcanzado niveles históricos con un 88 por ciento de superficie helada, a causa de la ola de frío extremo que azota el noreste del país desde hace meses. La formación de hielo ha sobrepasado este porcentaje en tan sólo cinco ocasiones a lo largo de cuatro décadas. Una vez que empieza a formarse la fina capa en la superficie del lago, las temperaturas frías persistentes, con o sin viento, son el factor principal en el engrosamiento del hielo. En la imagen, el agua que permanece en estado líquido aparece de color negro azulado.
 Esta imagen satelital de color falseado muestra el arroyo Kumbumbu, localizado al norte de Australia, a 260 kilómetros al suroeste de la ciudad de Darwin. La vegetación aparece teñida de color rojo y el cauce del riachuelo, de color verde, lo que le otorga un parecido razonable con las ramas de un árbol. El lecho de agua de escorrentía desemboca en el Mar de Timor, que no aparece visible en la imagen. La fotografía fue tomada por el satélite Kompsat-2 cerca del final de la estación seca y el consiguiente inicio de la estación húmeda, durante la cual, las áreas de color neutro de la imagen, se convierten en marismas inundadas.
 Esta imagen satelital ha revelado la romántica forma del lago Miscanti, situado en el norte de Chile junto a otro lago más pequeño conocido como Miñiques. El agua de la laguna es salobre, lo que significa que es más salada que el agua de los ríos pero no tanto como la del mar. Esto se debe a la salinidad del suelo; al oeste de la fotografía se encuentra el Salar de Atacama, el mayor depósito salino del país. Debido a la altitud de la meseta limítrofe y a la falta de contaminación lumínica, el desierto de Atacama es uno de los mejores lugares del mundo para la observación astronómica. Guarda además un gran parecido con el planeta Marte, de manera que la Agencia Espacial Europea (ESA) prueba allí algunos de sus vehículos espaciales. La fotografía fue tomada por el satélite japonés ALOS.
 Aunque las pistas de esquí de los Juegos Olímpicos de Invierno entren dentro de la categoría de “doble diamante negro”, no son tan empinadas como parece en esta imagen tomada por el satélite Terra de la NASA. La estación de esquí Rosa Khutar se sitúa a 30 kilómetro de Sochi, la ciudad rusa que albergó este año los JJ.OO., y es visible a la izquierda de la imagen, en las laderas de umbría de las montañas del Cáucaso. El instrumento fotográfico de alta resolución ASTER, que viaja a bordo del satélite, obtuvo esta imagen a partir de sendas imágenes tomadas en el espectro de luz visible y en el espectro de luz infrarroja. El color rojo de la fotografía corresponde a la vegetación, el blanco a la nieve y el gris a la infraestructura turística.
 Esta fotografía fue tomada por la tripulación de la Estación Espacial Internacional (ISS) mientras sobrevolaba el sur de Mauritania. El ángulo oblicuo de la toma permite advertir las sombras de las extensas columnas de nubes que atraviesan el tercer desierto más grande del mundo tras la Antártida y el Ártico. Bajo dichas nubes, podemos ver la escarpada meseta compuesta de rocas sedimentarias. En la zona central de la imagen distinguimos un campo de dunas onduladas cuya alineación responde a la dirección del viento, que en esta zona sopla desde el noreste. La arena de las dunas móviles procede de los lechos de ríos y lagos secos, si bien algunos ríos todavía fluyen a través del desierto (tan solo una vez cada década) y depositan sedimentos a su paso.
 Esta imagen de falso color tomada por el satélite japonés ALOS muestra el monte Kilimanjaro, situado en la frontera entre Kenia y Tanzania. Con una elevación de 5.895 metros sobre el nivel del mar, este volcán durmiente es la montaña más alta de África. Los contrastes cromáticos de la fotografía permiten diferenciar con claridad las desigualdades del paisaje, cada vez más afectado por la deforestación. El color rojo resalta las zonas de mayor riqueza florística, junto con las parcelas agrícolas y los ríos. La sección superior de la imagen está en cambio dominada por llanuras propias del sur de Kenia.
 Vanutu es un país insular situado al nordeste de Australia compuesto en su mayoría por islas volcánicas. Dos de ellas, Gaua y Ambrym, emiten con frecuencia gases sulfúricos a la atmósfera. Esta imagen fue tomada por el satélite Aqua de la NASA mientras sobrevolaba la isla Ambrym a principios de año. En ella observamos una extensa niebla volcánica (esmog) que se propaga en dirección oeste-este a través del Océano Pacífico. Este fenómeno se produce cuando los gases expulsados por un volcán activo reaccionan con la luz solar, el oxígeno y la humedad. La franja de color plateado que atraviesa la fotografía de norte a sur no es, en cambio, un fenómeno ambiental, sino que se trata del destello generado por la luz solar sobre la superficie del océano.
 En la parte occidental de África se encuentra el pequeño país de Guinea-Bissau. Como se puede apreciar en esta imagen su costa es realmente espectacular, plagada de manglares, lo que la convierte en una zona de alimentación perfecta para aves, animales y peces, constituyendo un fantástico foco de biodiversidad. En la parte izquierda de la imagen podemos ver el archipiélago de Bissagos, un grupo de unas 80 islas declarado Reserva de la Biosfera de la UNESCO en 1996. Además, en la imagen tomada por el satélite Landsat-8, podemos ver la desembocadura del rio Geba con Bissau, capital del país, en mitad del estuario del mismo de color marrón en la parte ligeramente superior de la imagen.
 Espectacular imagen del oeste de Europa de noche tomada por el astronauta André Kuipers desde la Estación Espacial Internacional. En la parte derecha de la imagen podemos ver el oeste de la península Ibérica, con Portugal en primer plano. A la izquierda de la instantánea se observa claramente una ciudad más iluminada que el resto: París.
 En sólo dos cordilleras, el Himalaya y el Karakórum, se concentran los 14 únicos picos que superan los 8.000 metros de altitud del planeta. El más alto es el monte Everest y su nombre lo toma del geógrafo galés George Everest, a pesar de que su nombre en nepalí es Sagarmatha, que significa “madre del universo”. Los primeros en coronar el Everest fueron Edmund Hillary y Tenzing Norgay el 29 de mayo de 1953. En la imagen tomada por la NASA podemos observar parte de la cordillera del Himalaya completamente nevada, y aunque es difícil imaginar en esta imagen cenital la inmensidad de estas montañas, nos ofrece una perspectiva muy especial de este lugar único.
 En esta imagen tomada por el satélite NOAA's GOES se puede apreciar Estados Unidos tapado por el vórtice polar. Se trata de un área persistente de baja presión que normalmente se encuentra sobre los polos pero que, al desplazarse hacia el sur ha llevado al norte del país una ola de frío que está asolando diversas ciudades. En Chicago, por ejemplo, se han registrado temperaturas por debajo de los -40 grados centígrados mientras que en Detroit han visto bajar el mercurio de los 35 bajo cero. Los expertos esperan que se mueva nuevamente hacia el norte y Canadá a finales de esta misma semana. De momento ha afectado a más de 140 millones de personas de 26 estados distintos, provocando más de 4.000 cancelaciones de vuelos, cortes de luz, y más de una decena de muertes (de manera directa o indirecta).
 Si estuvieras en la Estación Espacial Internacional (la ISS por sus siglas en inglés) orbitando alrededor de la Tierra, un día despejado de noche, verías la ciudad de Valencia como en la imagen. La nitidez de la imagen permite apreciar el contraste entre el caso antiguo y la cuadrícula de calles que lo rodean. En la parte superior se aprecia perfectamente el puerto de la ciudad que sirve tanto de rompeolas como de plataforma para la descarga de buques. Las luces blancas y azuladas de la parte de debajo de la imagen pertenecen al aeropuerto y a diversas zonas industriales de la ciudad.
 Así ven el atardecer los miembros de la Estación Espacial Internacional. La superficie de la Tierra, el espacio exterior, la fina capa de la atmósfera y el brillante sol se perfilan perfectamente en esta fantástica fotografía. La imagen fue tomada por la tripulación mientras el transbordador espacial Atlantis, de la misión STS-129 se anclaba a la ISS.
 Perteneciente a Venezuela, esta isla está situada a unos 20 kilómetros de la costa del continente y en realidad está formada por dos penínsulas unidas por una estrella franja de tierra, como se aprecia en la imagen. La zona es el hábitat perfecto para el mantenimiento de los manglares, lo que le convierte en el lugar ideal para vivir para garzas, flamencos, ostras, etcétera. La fotografía fue tomada en 2010 por el satélite japonés ALOS gracias a su radiómetro avanzado en el visible y en el infrarrojo cercano, AVNIR-2. Desgraciadamente ALOS dejó de funcionar de forma inesperada en abril de 2011, mientras evaluaba los daños provocados por el tsunami que acababa de azotar las costas de Japón.
Bonus: Planeta Marte: En la imagen se aprencian los flujos de lava que han dejado dos erupciones volcánicas en las llanuras de Marte. La zona de la fotografía es la región de Daedalia Planium, cuyas llanuras han sufrido numerosos flujos de lava en los que cada uno va cubriendo al anterior. En esta ocasión la lava tuvo un obstáculo en el camino, un islote, obligándoles a rodearlo. Gracias a las distintas capas que se van solapando erupción tras erupción, los científicos planetarios pueden reconstruir y estudiar la actividad volcánica del Planeta Rojo.

Fuente: DiarioDeCuyo.com.ar